El Atlético hace caso a la sugerencia del F.A

La durísima pandemia que ha paralizado la vida se está cebando especialmente con la población de mayor edad. Ellos son los más afectados por la letalidad del coronavirus y con ellos es con quien se está volcando el Atlético para que sepan que nunca estarán solos. Así, el departamento de atención al socio (formado por empleados de la entidad con amplia antigüedad) está llamando a esos 1.245 socios que superan ya los 75 años. Se da incluso el caso de alguno que llega a los 95.

Su labor es llamar, ya lo han hecho a más de 350 de esas personas, con el objetivo de interesarse por su estado de salud, darles cariño y ánimo, hablar del Atlético e incluso ofrecerse por si necesitan cualquier cosa.

Para poner nombres a la iniciativa empezamos por Laureano. Socio número 150 del Atlético contó a los empleados de la entidad que pasa el confinamiento rodeado de libros que sus hijos le han dado para rellenar las horas. La llamada, cuentan dentro del club, le alegró tanto que pidió que no dudaran en repetir.

Ángel, socio número 17 y cerca de cumplir los 90 años. En Huelva junto a su familia, acaba de renovar el carnet de conducir y todavía tiene tiempo para recordar lo bueno que era Collar y las ganas de que volver a ver fútbol… y a su Atlético.

Pero hay más llamadas, más historias, más Atlético en vena. Como el de Maria Pilar, socia número 1.392 que a sus 92 años no se pierde un partido del equipo junto a su hermana, de 83. “El fútbol me da la vida”, mientras cuida su jardín como si fuera el césped del Metropolitano.

También hay casos duros como el de José. El socio 1.958 del Atlético está sólo en casa a sus 90 años. Su mujer, con 86 años, acaba de salir del hospital pero no puede encontrarse con él hasta que no se recupere del todo.

La soledad es común en varios de estos socios. La avanzada edad hace que algunos, como el caso de Rafael, reciba la llamada como un chorro de aire fresco. A sus 92 años y con el abono número 57 mostró su alegría para hablar de su equipo.

Para otros socios el fútbol era la excusa perfecta para juntarse con los suyos. De ahí que existan casos como el de Amalia, que a sus 89 años no falta al Metropolitano de la mano de su hijo. Su marido, ya fallecido, llegó a obtener la medalla de Oro y Brillantes del club. También para Mariano, a sus 89 años, acudir al Metropolitano junto a su hijo y a su nieto.

Pero hay, entre esas llamadas, más historias que nos recuerdan la importancia de sentirse apoyados. Socios que pasan estos días reviviendo el último partido del Atlético, la histórica victoria en Anfield. O una mujer de 90 años que dice con sarcasmo que sabe que su marido siempre ha querido al Atlético por encima… de a ella misma. O de Miguel, socio 727, que lloró al recibir la llamada recordando cómo renovaba su abono del viejo Metropolitano en la calle Barquillo.

Historias todas de gente mayor, rojiblancos de pro que esperan que pase la maldita pandemia. Y que las salud les acompañe para poder seguir viendo a un Atlético que no piensa dejarles solos en este duro trance.

Apoyo también a los socios dispacitados

En el Atlético no sólo se ocupan de las personas mayores, también lo hacen de los 154 socios discapacitados que acuden al Wanda. El club ya ha hablado con la mitad de ellos y seguirá en los próximos días para hacerles ver que su Atlético les espera cuando la crisis sanitaria se supere: “Ojalá nos veamos pronto en el estadio, será la mejor de las señales”, afirma alguno de estos socios especialmente agradecidos por la atención del club que sienten. Así lo han mostrado Yolanda (hija de Juan José, con abono en la plataforma para silla de ruedas) o Luis Manuel, abonado también con problemas de movilidad.

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