Se complica el sitio de Lemar

Thomas Lemar se pasó más de cinco minutos junto al banquillo esperando que Simeone diera la orden de su entrada al campo. El galo, superada la lesión que le ha tenido un mes fuera del equipo, regresaba a su casa tras cerrarse un mercado invernal en el que estuvo cerca de marcharse al Arsenal.Cinco largos minutos que no impidieron que su salida fuera recibida con música de viento por su propia afición.

En pocas ocasiones (solo con Griezmann cuando estaba cerca de irse al Barça en el verano en el que finalmente se quedó) la afición del Atlético ha sido tan dura de con uno de los suyos. Es cierto que son muchos los jugadores a los que se ha silbado, pero no de forma tan coral.La situación es un problema porque solo demostrando en el césped que puede demostrar su fama (la que llevó al Atlético a abonar 72 kilos por el 70% de su pase) podrá revertir la situación en una temporada en la que todavía no ha marcado ni ha dado un pase de gol.

No parece, y es aquí está lo novedoso, que vaya a tener muchas opciones de jugar cuando regresen los jugadores ofensivos que están lesionados. Ante el Granada, con un banquillo de circunstancias repleto de canteranos, sólo saltó al verde los últimos tres minutos. El fichaje de Carrasco tampoco ayudará a disfrutar de tantas oportunidades como hasta ahora. Cuando se recuperan los lesionados (en especial el tridente de ataque) Carrasco dejará de jugar en punta para desempeñarse pegado a la banda. Otro motivo más para un Lemar no encuentra su sitio.

MARCA

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