El enigmático mensaje de Simeone

Quien busque trabajar, lo tendrá bien con el Cholo. Quien busque culpables, lo tendrá mal con el Cholo.

Dese el sábado por la noche estoy intentando adivinar quien o quienes son los destinatarios del mensaje que nuestro entrenador envió desde la sala de prensa del Metropolitano. No puedo o no quiero creer que en la plantilla haya jugadores que no quieran trabajar y se dediquen a buscar culpables para justificar la situación del equipo. Si esto fuera así estaríamos asistiendo a una especie de cisma en el vestuario cosa que parece impensable debido a la personalidad del Cholo.

Da la sensación de que el enigma tiene dos partes. La primera, la del trabajo, puede ser un aviso a sus jugadores para exigir máxima concentración y dedicación en un momento en el que, según el propio Cholo, se necesita acoplar al equipo, se necesita que los veteranos tomen las riendas hasta que los nuevos se acoplen y entiendan el sistema, la mentalidad y el espíritu del equipo. Si esto es así, parece que el propio entrenador nota que algo no está funcionando.

La segunda parte del mensaje en cuestión es la de la búsqueda de culpables. Insisto en que de esta apreciación quiero dejar fuera a los jugadores y por tanto habría que desviar la mirada al “entorno”, es decir a la prensa y a la afición. Empezando por el segundo de los colectivos, cabe destacar que el sábado el Metropolitano no se sintió especialmente feliz, pero no creo que eso merezca una andanada por parte del entrenador; si así fuera comenzaríamos a adentrarnos en un terreno demasiado pantanoso.

La otra posibilidad es que la referencia tenga como objetivo el trabajo de la prensa. Si vamos por ahí si que podemos encontrarnos ante un nuevo escenario. Desde hace semanas la corriente que demanda más fútbol y más valentía se está haciendo sentir. Cada resultado adverso alimenta las dudas y la crítica. No sé si lo que busca Simeone es un cierre de filas en torno al equipo que profundice en el eslogan del “no consuman”. No lo sé, pero lo parece.

Mientras tanto y hasta que resolvamos el enigma, lo cierto es que el equipo no carbura. Los veteranos están muy lejos de hacernos olvidar a Gabi, Godín o Tiago y a los nuevos el grado de exigencia que podemos demandarles es todavía pequeño. Salvo Trippier y Joao (tal vez Lodi) ninguno de ellos ha alcanzado una titularidad indiscutible e incluso estos están siendo rotados o sustituidos con asiduidad.

Cuando Simeone afirma que este año va a ser difícil por todas las novedades que tenemos que acoplar a la vez que en su once tipo se encuentran Oblak,Giménez, Savic, Saúl, Koke, Thomas, Costa y Morata (y a veces Lemar) parece depositar demasiada responsabilidad en la vieja guardia. Bueno, no busquemos culpables, pero aceptemos que tácticamente el equipo no funciona y no funciona en lo básico. El centro del campo ni juega ni hace jugar y los delanteros no meten goles; en lugar de tirar a puerta se regatean varias veces en el área y los alrededores hasta que pierden el balón.

No creo que los responsables, me chirría la palabra culpables, estén muy lejos ni haya que salir a buscarlos por ahí fuera.

Vamos a ganar mañana y a dejarnos de enigmas. El Leverkusen viene mal, muy mal, casi en guerra civil del entrenador con sus jugadores. Aprovechemos para calmar la marejada en nuestra casa y, por lo menos, contemplar la clasificación en la Champions con cierto optimismo. Nos hace falta una píldora de confianza y satisfacción.

Rafa Cantero

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