LAS SIETE PARTICIPACIONES DEL CHOLO EN CHAMPONS.

Acabo de leer que gracias al Cholo el Atleti participará por séptima vez consecutiva en la Champions League y que en el total de su Historia solo ha disputado 15 ediciones del máximo torneo del fútbol europeo.

Dicho y visto así, esto es innegable.

Ahora profundicemos un poquito en nuestra Historia.

Desde 1956 hasta 1998, la Copa de Europa sólo la disputaba el Campeón de Liga. Si el campeón de la edición anterior de la Copa de Europa ganaba también la liga de su país ese mismo año, entonces ese país tenía dos representantes. Durante estos 42 años, por tanto, la exigencia para clasificarse para disputar la Copa de Europa era la máxima, o ganabas la liga o jugabas la Copa de la UEFA o la Recopa. En estos 42 años el Atlético de Madrid disputó 6 ediciones de la Copa de Europa, es decir participó en el 14,3% de las ocasiones, es decir, fue el mejor equipo de España (salvo en 1957 que fue el segundo y la disputó como subcampeón) el 14,3% de las temporadas.

En estas participaciones, jugó una final que perdió en la repetición tras un empate en el primer partido; jugó dos semifinales, unos cuartos de final y en una ocasión cayó en octavos de final.

El Atleti de Simeone va a disputar su séptima Champions en 8 temporadas o, concretamente, en siete temporadas y media. Si concedemos medio año de gracia por aquello de cómo se encontró al equipo recién eliminado por el Albacete, concluiremos que ha cumplido el objetivo que le marca la directiva 7 de 7 temporadas.

Si enmarcamos estos datos en la realidad histórica del Atleti, llegamos a dos conclusiones. Primero que nunca el Atleti ha disputado siete ediciones de la Champions seguidas. Segunda, que, con el modelo de la Copa de Europa, es decir, que sólo el campeón de Liga disputara la máxima competición, el Cholo habría disputado una edición de la Champions, la 2014-2015. Esto supondría exactamente el 14,3% de las temporadas que ha dirigido al equipo.

Por establecer otra comparación, si el torneo se hubiera celebrado con el modelo actual, desde la 69-70 en que ganamos la liga hasta la 77-78, última vez que disputamos la Copa de Europa antes del doblete, el Atleti hubiera disputado todas las ediciones menos una, la de 1975 al acabar quinto a un punto del cuarto estando ya clasificado para jugar la Recopa.

Pero en este análisis hay un vacío. ¿Qué ocurre entre 1998, la temporada posterior a la participación en Champions por el doblete y 2012, año en que llega el Cholo? Pues sin duda alguna, se suceden lo años más aciagos y bochornosos de la historia del Atlético de Madrid. Cuando la UEFA decide hacer de la Champions el mayor espectáculo del mundo cuando amplía la participación a las grandes ligas, cuando se multiplica el valor de los premios y los derechos de televisión se convierten en el maná para los clubes de fútbol, el Atleti se va a Segunda División. Y se va a Segunda División con la familia Gil y Cerezo en la dirección de la Sociedad Anónima. El Atleti tardó dos años en volver y cuando volvió encadenó estas posiciones en Liga: 12º, 7º, 11º y 10º; cuatro años fuera de Europa que se sumaban a los dos en Segunda. Por fin, en 2007 el Atleti acaba 7º y consigue entrar en UEFA (esta vez sí, no como en 2005 que caímos en la final de la Intertoto). Al año siguiente Aguirre nos colocó 4ºs y, tras doce años, volvimos a disputar la Copa de Europa tras superar la previa. Lo mismo se logró la temporada siguiente.

Este es sin duda el bloque de temporadas con el que no admite comparación la trayectoria de Simeone. El Atleti durante 14 años deambuló perdido entre la Segunda División y la más absoluta mediocridad en la Liga. El islote de los títulos de Quique Sánchez Flores iba camino de eso, de recordarse como una isla, de no ser más que una anécdota, en el caminar hacia la absoluta intrascendencia en el mundo del fútbol de un club centenario.

Y esto le ocurría a un equipo que, en aquel momento, había ganado 9 ligas, 9 copas, una Copa de la UEFA, una Recopa, una Intercontinental y había sido finalista de la Copa de Europa.

Simeone fue el salvavidas de una directiva que estaba coleccionando los mayores fracasos de la historia del Atleti.

Y Simeone puso entonces y mantiene hoy al Atleti allí donde el Atleti solía estar antes del negro periodo 1997-2009. Lo que ocurre es que estando en el mismo sitio, hoy juegas la Champions, entonces jugabas la UEFA o la Recopa. El verdadero drama, lo que no aguanta un debate o un análisis, es que en aquellos tremendos años el Atleti nunca acabara entre los cuatro primeros hasta 2008. Lo que no aguanta una comparación es el Atleti de la era Gil antes del Cholo y el Atleti de la era Gil con el Cholo.

El Cholo, sin duda, nos devolvió a nuestro sitio. Eso es lo que hizo. Y gracias a ello, y a que el modelo de competición con cuatro participantes de las ligas más potentes nos favorece claramente como tercer equipo de España, el Cholo se plantó en dos finales de Champions y nos pudo colocar en el paraíso, pero eso no ocurrió.

Puede calificarse de proeza que, en cuatro años, entre 2014 y 2017 se jugaran 2 finales y una semifinal. También fue una proeza que, en el mismo intervalo de cuatro años, entre 1971 y 1974 el Atleti jugara una semifinal y una final cuando sólo jugaba la Copa de Europa un representante por país. Nos aperaron en aquellos días el Ajax de Cruyff y el Bayern de Maier, Beckenbauer y Müller, dos equipos que marcaron época ganando tres Copas de Europa consecutivas cada uno de ellos.

Vamos por mal camino si cada vez que perdemos un partido aceptamos plácidamente la derrota argumentando aquello de “qué sería de nosotros sin el Cholo”. Vamos por mal camino si olvidamos que el Atlético de Madrid tiene 116 años de historia, que no son 8 ni 32, son 116. Tal vez a mí, como historiador que soy, no me convenzan las verdades absolutas y por lo general trate de matizarlas y ponderarlas y no trague con que se emitan sentencias sin analizar los datos.

Ojalá sea el Cholo quien nos conduzca a nuestra primera orejona, y digo que ojalá sea el Cholo porque eso supondría que lo lograríamos más pronto que tarde. Y eso es lo que yo quiero. Ganarla, no contar participaciones.

Y por si algún simple está pensando llamármelo, no soy madridista.

Rafa Cantero

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