¿Pago una entrada? Entonces te puedo insultar

Otra de las cosas curiosas, seguro que más antiguas de lo que parecen, no es ya la normalización, sino la sacralización del derecho a insultar desde la grada. ¿Pago una entrada? Entonces te puedo insultar gravemente a 5 metros de distancia sin que digas ni mú, porque mi derecho a insultar incluye la obligación a que tú te calles, y si no lo haces eres lo peor y hay que expulsarte. Reflexionemos un poco sobre esto, que somos gente lista.

¿Es así o me pierdo algo? Recordemos una cosa aquel Cantoná que dio una patada en los morros a un borracho que le insultaba a 3 metros desde la grada, como si el hecho de estar en la grada te diera un poder y una inmunidad desconocida. Todos nos descojonamos y creo que la mayoría lo llegamos a justificar pero si entonces entendimos a Eric, ¿por qué se sigue insultando a 2 metros a los jugadores? ¿Por qué nos parece un chulo y un provocador el que se encara? ¿Haríamos lo mismo si nos lo encontrásemos a solas en la calle? ¿En qué ley aparece ese “derecho a insultar impunemente”?
Victor Hegelman

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