“Criarse con Fernando Torres”

Se retira Fernando y muchos dirán que se va un millonario, o que no merece la pena hablar más del fútbol, “el opio del pueblo”, cuando hay tanta injusticia ahí fuera. Ése es el análisis lógico, y tienen razón. Pero como “el corazón tiene razones que la razón no entiende” yo quiero contar un poquito de lo que era ser niño en la época de Fernando Torres. De cuando eres un inocente chavalillo de una ciudad de provincias de la Meseta y en tu clase del colegio de curas estáis tú y otro contra 20 Madridistas. De cuando tu primer recuerdo como hincha es volver de jugar del patio y oír a los vecinos comentar que ese año tampoco, que el Atleti se quedaba en segunda. De lo que le pesa el pomo de la puerta de clase a ese crío a las 9 de la mañana, el día después de haber vuelto a perder el derbi. Pero en medio de todo esto, ver a Fernando Torres jugar en tu equipo, y sentir que todo lo demás, las burlas, el prematuro estigma de perdedor, merecía la pena. Y son chorradas. Lo sé, gigantes. Pero cuando tienes 8 años no son chorradas; es el tamaño de tu mundo, que cabe en una pradera trazada por líneas de cal como metáfora de todo. Y ahora, con los años, las nimiedades de la infancia retumban violentamente al volver, como les pasa todos los atléticos de mi generación cuando piensan en Fernando Torres. Como nos está pasando a todos los que nos criamos con las cabalgadas de este “niño”, “El Niño”, ahora que cuelga las botas, y qué suerte fue volver a verle jugar de rojiblanco más adelante, ya de adultos. Hoy, cuando ha saltado la noticia me he acordado muy especialmente de Carlos porque ya no está entre nosotros. Un día, viendo un partido, por el barrio, seguramente con un par de botellines y unas patatas, recuerdo que Carlos me dijo: “Cada vez que veo correr a Torres por el campo es como volver a tener 10 años. Cada vez que marca gol, es como si lo marcara yo.” Será sentimentalismo barato o debilidad emocional, pero me alegra haberme criado con este tío de referente, en vez de con alguna de esas” vedettes” que llenan el mundo del fútbol. El hijo de un obrero de Fuenlabrada. No el mejor delantero del mundo, pero un gran jugador y sobre todo, fiel. A sus principios, a su gente.”

Eduardo Valiente Salas

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*