El Atleti en alerta por los arbitrajes

El Atlético de Madrid se ha resignado a que en este arranque de la temporada, sus partidos se cuenten casi por polémicas arbitrales al 100%. En el club colchonero están con la mosca detrás de la oreja en este arranque de competición porque hay cosas que están sucediendo que no están gustando demasiado y que llevan a pensar que la tendencia puede pesar a la larga en sus opciones de pelear por el título.

En dos de los tres partidos disputados han sucedido ‘situaciones raras’, por decirlo de forma suave. Además de que en el vestuario anida la sensación de que los árbitros están siendo mucho menos permisivos con los rojiblancos en este tramo de la temporada. A la mínima se ven amonestados. Ya no sólo por faltas, sino también por meras observaciones.

En apenas tres partidos, el Atlético ha recibido 13 amarillas y dos rojas. Es decir, 15 tarjetas en total, una media algo más de cuatro por partido. De ellas, 13 fueron para sus jugadores, una para Simeone y otra roja para el Profe Ortega. Tres cartulinas más que el Betis. Lo paradójico en este asunto es que el Atlético es sólo el 14º equipo que más falta comete. Lleva 36. Barcelona -37-, Espanyol -39-, Rayo -41-, Osasuna -43-, Athletic -45-, Levante -46-, Granada -49-, Real Sociedad -54-, Getafe -55- y Valencia -56-, superan a los colchoneros en infracciones.

Hay una clara descompensación entre las faltas y las cartulinas que ven los de Simeone. Pero es que en realidad, los colchoneros sólo han visto cinco por falta. El resto lo han sido así, una por observaciones al árbitro, cinco por protestar (se incluyen las de Simeone Ortega), dos por encararse o pelearse (De Paul y la roja de Hermoso), una por mano (Llorente, en el penalti de Vigo) y otra por retrasar un saque (Carrasco). En el caso de las protestas, destacar que Luis Suárez suma dos de las cinco, o dos de las tres que son las descontadas sin las del cuerpo técnico. Sin duda, al uruguayo no le pasan una los árbitros. Y en el caso de la última, la de Soto Grado, sorprende porque se produjo en lo que pareció una charla normal, en la que no se notaban ni aspavientos ni gestos raros del charrúa.

A vueltas con el VAR

Pero más allá del asunto de las amonestaciones, en el Atlético chirrían arbitrajes como el de Munuera Montero en Vigo, en el que dio como penalti la mano de Llorente cuando 24 horas antes la misma acción de Carvajal no lo había sido y en la semana previa se había explicado que no iban a ser penalti ese tipo de acciones; el asunto de la tangana final sin que el VAR entrase a revisar la agresión de Iago Aspas a Hermoso; o la chapuza el acta varias veces redactado, escama.

Máxime cuando en el partido ante el Villarreal, se volvió a dar una situación que fue claro penalti, en este caso un pisotón de Foyth Carrasco en el área, que no fue ni revisado por el VAR, que acabó con la protesta de Simeone y la pertinente tarjeta.

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