Saúl agiganta su leyenda

Saúl siempre será recordado por su maradoniano gol al Bayern de Múnich en las semifinales de la Champions, por su chilena en el 4-0 al Real Madrid… Sin embargo, su proverbial aparición cuando más se le necesita también entiende de partidos con mucho menos lustre pero igual de necesarios como el de ayer. De hecho, su leyenda de talismán sigue intacta, pues sus 40 goles como rojiblanco se traducen en 35 triunfos y cinco empates. Si el 8 aparece, la derrota no existe.

Ante el Alavés no pintaba sencillo el asunto para el Atlético, el autobús plantado por el Alavés en las inmediaciones de Pacheco comprometía el triunfo rojiblanco y a pesar de que la posesión tenía un único color todo apuntaba al empate sin goles. Hasta que apareció el hombre de los goles decisivos.

Gol de coraje y corazón

Ni siquiera para el centrocampista venía siendo un partido sencillo, completando una primera parte como mediocentro sin conseguir derribar el muro vitoriano. Así que en la segunda parte Simeone decidió entregar la batuta del juego a Koke y enviarlo a Saúl al costado izquierdo. Sin embargo, donde acabaría siendo fundamental el ilicitano sería en el área, en una de sus llegadas en las que se convierte en un jugador diferencial.

Su providencial irrupción en este caso sería para elevarse sobre toda la zaga babazorra y conectar un cabezazo con el alma. Inapelable e imparable para Pacheco por más que lograra tocar el balón. No era nada nuevo, también le había ocurrido en este mismo curso a Unai Simón (Athletic), Sergio Herrera (Osasuna) y Diego López (Espanyol) en LaLiga y a Alisson (Liverpool) en la Champions, pues como no podía ser de otro modo, la hazaña de tumbar al campeón de Europa arrancaría con un gol del ilicitano en el Metropolitano, rebañando un balón suelto en el área luciendo su disfraz de abrelatas.

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