3 Junio 2008

GAUDEAMUS… SED NON DEDISCAMUS

Categoría: Victor Hegelman — info @ 19:30

Sí, yo fui otro de los anónimos que asistieron a la reunión de atléticos llamada con acierto Gaudeamus Atleti. Gaudeamus porque nos alegramos de ser atléticos, porque nos sentimos orgullosos de nuestra historia y no tenemos la menor intención de olvidarla y no pensamos tolerar que se minimice o sencillamente se mienta sobre nuestro pasado, brillante y glorioso por más que el presente no lo corrobore.

Y digo por un lado que no queremos olvidar nuestro pasado, pero por otro a veces no tengo la completa impresión de que la mayoría del entorno rojiblanco se tome de verdad en serio esta tarea. Me da la sensación de que hablamos de historia y algunos no ven en ella más que las batallas del abuelo Cebolleta, interesantes, agradables de oír, emotivas si cabe, pero algo al fin lejano, separado de la realidad actual y cuya utilidad no llega mucho más allá de la mera anécdota.

Decía Bernardo Salazar, mi admirado don Bernardo, que uno de los grandes problemas del Atleti actual era la pérdida de la cultura de club, y ojo, estoy seguro que se refería tanto a la institución como al propio aficionado medio. La historia, sin duda, aparece como un valor importante, pero a su vez adjetivo y de una utilidad casi nula en el combate con los actuales gestores, y a su vez arruinadores, del Club Atlético de Madrid.

Y la historia, señores, y sobre todo su conocimiento, son básicos en esta tarea. Si nos ofendemos por ver al Atleti noveno en la tabla y eliminado en la Copa en octavos ante el Osasuna o el Recre, si nos abochorna hasta el extremo un 0-6, no es porque tengamos falsas ínfulas de locos megalómanos, sino porque nuestro pasado demuestra, requiere, exige, salir de esa mediocridad y, como dice Petón, “que el Atleti se ponga al paso de su historia”. (más…)

1 Junio 2008

El respeto

Categoría: Victor Hegelman — info @ 19:37

El Madrid es una gran institución, un gran club, y no voy a venir yo ahora a negarlo porque sería negar una evidencia. Es más, diría yo que el Real Madrid, más que un gran club es un grandísimo club. Hasta ahí vamos bien.

Algunos abundan en la citada grandeza y no se conforman con ella, aduciendo que el Madrid es el club más grande entre los grandes y eso, en mi modesta opinión es matizable y discutible, pero al menos se puede disctir, lo que significa que puede que sí, o puede que no, y esa duda, dada la entidad de la cuestión, no es poco trofeo.

Estas locuciones sobre el tamaño regio y el excelso poderío del club blanco se repiten tanto que se han convertido en axiomas en el mundo del fútbol actual.

Otra sentencia futbolera reiterada y axiomizada (valga el palabro) es la siguiente: “La ilusión de cualquier jugador es jugar algún día en el Real Madrid”.

Dicha frase ya ni se discute. Es verdad y punto, y así, sin más debate, todos sabemos que si el Madrid quiere que un jugador engrose su nómina lo que en realidad está haciendo es ofrecerle la gran oportunidad de su vida, llegar a lo más alto en el mundo del fútbol, y pensar lo contrario, lejos de ser el ejercicio de una opción personal o un lamentable error de cálculo, es una idea cercana a lo herético-futbolístico, a la tendencia contra natura, y en fin, algo parejo a un insulto en el entorno del club más grande, vg., el Real Madrid Club de Fútbol.

Y es que no deberían haber voces discordantes, sí, es incomprensible, sin embargo en ocasiones se contempla con pasmo como existen jugadores desviados cuya máxima ambición en el fútbol no es jugar de local en la Castellana. Pobres locos, ¿no? (más…)

13 Mayo 2008

Mirando atrás con ira

Categoría: Rafa — info @ 19:21

Anoche canté mucho en el Calderón. Anoche el Calderón entero rugía como mucho tiempo atrás solía hacer para celebrar victorias.
Cuando el arbitro pitó el final y un estadio entero coreaba un himno, debo reconocer, se me saltaron las lágrimas.

Y me indigno por ello.

El Aleti acaba cuarto, el Aleti vuelve a la Champions (puede que hasta cabeza de serie en la previa) tras doce años y yo me emociono.
Me resultaba insoportable ver como un año tras otro, las grotescas plantillas conformadas por los vergonzosos mandatarios alcanzaban unos niveles de ridículo deificilmente superables y nosotros abandonabamos el Calderon cabizbajos pero incomprensiblemente resignados.
Anoche acababamos la temporada de la forma que se exigía, entre los cuatro primeros, sin un título, sin una semifinal, sin una aproximación al liderato, pero cierto es, entre los 4 primeros.

Unos se fueron a Neptuno y a otros parece molestarles que vayamos a jugar la Champions ya que sólo hemos sido 4ºs y eso poco menos que es una ignominia.
Allá cada cual.

Yo estoy contento, estoy alegre y feliz.
Espero que se inicie una nueva etapa donde ser cuartos sea un hecho normal, incluso deficiente y espero que mi equipo este año tras año en Europa. Hoy quiero ser féliz pensando en eso.
Pero ese deseo de retorno a nuestro sitio no hará que olvide el auténtico padecer, el doloroso penar y la sobrecogedora tristeza que me ha acompañado durante al menos doce años. (más…)

4 Mayo 2008

Fábulas animadas de ayer y hoy

Categoría: Cochise — info @ 18:06

LOS EXTRAÑOS SERES

Erase una única vez, fuera del tiempo vivido, una estirpe de seres fabulosos. Caminaban ayudandose de dos patas, a modo de piernas, y de sus troncos arrancaban sendos brazos, que iban a morir en un racimo de cinco dedos, que ellos mismos llamaban “manos”. Aquellas extremidades se ocupaban las más de las veces de convertir en práctica las ideas que sus cerebros, independientes y suyos, dibujaban primero con la teoría. Incluso, existía un dicho popular que venía a definir esa correlación: “manos a la obra”.

Con ellas, gustaban además de ondear al viento, arremolinados sobre el hormigón de los coliseos, extraños pendones labrados en miles de coloridos puntos de lana. Antes del advenimiento de lo sintético. Para después, enroscarlas cual serpientes de colas caídas alrededor de sus cuellos. Cuando el escurridizo trasgo de nombre “Celebración”, se escondía entre el tumulto de aquellos singulares seres. O el duende por excelencia, su excelencia el duende, al que todos por allí conocían por “Gol”, terminaba de dar la batida, asiento por asiento. Sí, a través de una pareja de espejos esféricos, conectados del tirón a las aurículas, se reflejaban las escenas que abajo, en la Pradera, se iban fraguando. Incluso, había las veces en que se humedecían en agüita de penas. O de alegrías. Por entonces, a esos artilugios los llamaban “ojos”. Y servían para ver. Y, veían. (más…)