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	<description>El blog de los hinchas del Atlético de Madrid</description>
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		<title>Soñando despierto</title>
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		<pubDate>Tue, 21 May 2013 08:20:58 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Colchonero2012]]></category>
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		<description><![CDATA[He repetido muchas veces que ser hincha del Atleti te enseña lecciones de vida. Lecciones que te marcan para toda la vida y que principalmente te muestran que todo es posible. Que frente a las condiciones más adversas siempre hay esperanza y que con esperanza y convencimiento todo se puede lograr. El Atlético de Madrid es uno de los mejores...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/2.jpg" title="" rel="lightbox1829"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1830" title="infierno rojiblanco" src="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/2-300x198.jpg" alt="" width="365" height="240" /></a></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">He repetido muchas veces que ser hincha del Atleti te enseña lecciones  de vida. Lecciones que te marcan para toda la vida y que principalmente  te muestran que todo es posible. Que frente a las condiciones más  adversas siempre hay esperanza y que con esperanza y convencimiento todo  se puede lograr. El Atlético de Madrid es uno de los mejores equipos  del mundo, y si me apuran, el mejor. No lo digo por historia, lo digo  por rendimiento actual y una simple ecuación de inversión y resultado.  El Atleti está pasando por una etapa de gloria que quedará como una edad  dorada en la historia de este grandioso club. Esperemos que sea una  etapa que en el futuro se analice como el gran salto a la gloria. El  salto de Miranda fue uno a la gloria. Se dejó de lado los miedos, los  años de mediocridad, el pánico, la barrera psicológica y se demostró al  mundo del fútbol que el dinero nunca podrá con el coraje y el amor por  un club. Uno ve los millones invertidos por Florentino y se da cuenta  que lo único que logró fue desestabilizar a un club quebrado  internamente. Un entrenador asqueado del propio club que dirige,  conferencias de prensa auto-destructivas, desunión entre la grada y el  comando técnico y el fracaso absoluto. En el otro lado, un entrenador  con un sentimiento tan grande por su club que vive y celebra como un  hincha más todos los partidos y unos jugadores que desde la humildad, el  convencimiento, el trabajo, el coraje y la unión han logrado callarle  la boca a medio mundo. Nadie creía en ellos. Ni siquiera los propios  rojiblancos. Pero frente a toda esa adversidad este equipo demostró que  quiere cambiar la historia del fútbol español. Un equipo rebelde con un  deseo y esperanza de gloria que nunca se apagará mientras que este un  hombre que es el Atlético de Madrid en persona: Diego Simeone. Gracias  por tanto y disculpa por tan poco. </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> El fútbol tiene esa magia  porque es uno de los aspectos de la vida en el cual todo es posible. Es  un pequeño lugar en el cual nada es imposible. Viendo las frías  estadísticas resultaba imposible que el Atleti ganara. Una de las peores  directivas del mundo, una de las peores economías del mundo (500  millones de deuda) y una diferencia de ingresos y de coste de jugadores  abismal con su rival (5 veces mayor). No culpo a las personas que daban  al Madrid ganador de la manera más descarada posible porque sé que nunca  entenderán el sentimiento rojiblanco. En el campo se veía a un equipo  unido por un coraje y un amor al club inmenso y a otro equipo prepotente  y desunido. Un equipo hecho a base de mucho esfuerzo y sacrificio y  otro hecho a base de talonario. La historia del pobre contra el rico. De  David contra Goliat. El Atleti ha dado una nueva lección de vida y ha  demostrado que ningún sueño es imposible. Ni en la vida real ni en el  fútbol. Los atléticos deberíamos ser los primeros en saberlo.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">La  afición colchonera, a pesar del pesimismo y desconfianza hacia el equipo  previo al partido (todos cometemos algún pecado en nuestras vidas), nos  mostró una vez más la diferencia abismal entre ellos y los madridistas.  Si un turista presenciaba el partido hubiera dicho que los atléticos  eran los locales. A diferencia de esto último, el partido comenzó de la  peor manera. Gol del portugués a los 13’ que nos hacía presagiar lo  peor. En ese momento pensé que tal vez el fútbol tampoco era espacio  para las esperanzas ni lo sueños. Los 14 años sin vencer al rival y el  pasado siniestro me helaron la sangre. Tal vez el dinero y la tradición  sí lo podía todo.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">A diferencia de lo que marcaba el pasado y el  destino, el Atleti no se rindió. Hizo todo lo contrario. Comenzó a  adelantar líneas, con coraje, amor propio y un desgaste físico  impresionante. Jugábamos como un equipo convencido de que no todo estaba  dicho. Nuestro capitán, Gabi, se comportó como yo sabía que lo haría.  Corriendo, pasando, disputando cada pelota como si fuera la última. Su  risa frente al Barza quedará como una cicatriz que jamás olvidaré por lo  repudiable que fue. Pero tampoco olvidaré su profesionalidad y su  importancia en esta campaña de ensueño. El partido era trabado en el  centro del campo hasta que Falcao decidió demostrar todo su potencial y  se sacó de encima a dos defensores del Madrid. Metió un pase magistral a  Diego Costa que se fue de cara a portería. Definió con la sangre en los  ojos para hacer crecer su leyenda.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Luego llegó lo que muchas  personas del entorno deportivo llaman la suerte de campeón. Que no llega  sola, como dijo Simeone: “Para ganar una final hay que tener suerte (…)  A la suerte hay que ayudarla”. El Atleti supo aprovechar la suerte.  Once rojiblancos resistiendo los ataques madridistas y enfrentando la  tradición. Tres palos, una salvada en la línea de Juanfran, dos paradas  de ensueño de Courtois. Desde ese momento supe que este iba a ser un  partido diferente. En otros partidos esos balones hubieran entrado, pero  en el de esa noche no. Sentía la mística del Atleti. No sé cómo  explicar ese sentimiento pero lo que sí puedo decir es que es algo muy  intenso y da una seguridad inmensa. Los aficionados al fútbol lo habrán  sentido alguna vez. Sabía que la Copa era nuestra. Cada fallo  inverosímil del Madrid era un impulso anímico para el Atleti. Los  rojiblancos se resistían a morir. Llegó la prorroga con una sensación de  que el Atleti podía cumplir el objetivo. Cada vez llegaba con más  peligro. Hasta que a los 97’, Koke tira un centro tras un rebote del  saque de esquina. Diego López sale con lentitud y calculando mal, y lo  demás todos los vieron. Joao Miranda con los puños en alto y éxtasis  total. Esta imagen se repetirá de generación en generación. Espero que  no quede como un recuerdo vago y lejano, sino que sea conocido como el  gol que marcó un antes y un después en la historia de este sufrido pero  único club. La hazaña se había logrado.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">El Atleti es campeón de  la Copa del Rey y cierra con broche de oro y de todos los metales  preciosos que existan en el mundo está magnífica temporada.  Clasificación a Champions directa, constancia, regularidad, un estilo de  juego definido, armonía con la afición y una nueva copa que se suma a  la Supercopa contra el Chelsea y la Europa League contra el Bilbao. Este  título es tan grande que todavía no lo asimilo. El viernes el Atleti  aumentó su prestigio en el mundo y estoy seguro que ha nacido una nueva  generación de hinchas: una generación ganadora. Por fin pudo dar ese  golpe en la mesa que todos pedíamos y vencer a unos de los dos grandes:  el Madrid. En la Supercopa llegará el otro: el Barza. Pero esa ya será  otra historia. Ahora toca disfrutar y felicitar a cada uno de los  jugadores e integrantes de la plantilla que, con más o menos presencia  en los partidos, colaboraron para formar un grupo unido y fuerte.  “Cuando lo que sueñas se hace realidad, se puede decir que estás en el  cielo”. La frase perfecta en el momento perfecto. Falcao y Juanfran  llorando, Gabi flameando la bandera y levantando la copa del Atleti en  el Bernabéu, medio estadio vacío tras la derrota (del lado de los  blancos) cuando los rojiblancos se quedaron media hora tras perder la  copa contra el Sevilla, la plaza de Neptuno explotando de júbilo, el  abraso de Simeone con el Mono Burgos, las paradas de Courtois, la  entrega y el sentimiento atlético de Turan,  vencer tras 14 años, el gol  de Miranda…….. Imágenes y recuerdos que quedarán grabados para siempre.  Este equipo está para grandes cosas. Un paso grande para el objetivo  final: el prestigio y reconocimiento mundial. </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Ser el mejor  equipo del mundo. Sonaba descabellado cuando lo proponía en mis  artículos a inicio de temporada. Yo creo que ya lo somos. Si vemos la  ecuación de inversión (nivel de directiva, presupuesto, jugadores,  economía, política de fichajes, cantera, corrupción) y de resultados  (títulos, gloria, lucha, entrega, afición) creo que el único equipo que  podría lograr todo esto con tan poco y tantas adversidades es el Atleti.  Contra todos, contra todo. Ahora si ríe, Gabi.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"><em><strong>Colchonero2012</strong></em></span></p>
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		<title>Mi última copa&#8230;&#8230;..de momento</title>
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		<pubDate>Mon, 20 May 2013 11:12:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ennio Sotanaz]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del rey 2012/2013]]></category>
		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: left;"><a href="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/1368819567_226151_1368823702_album_normal.jpg" title="" rel="lightbox1825"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1826" title="infierno rojiblanco" src="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/1368819567_226151_1368823702_album_normal-300x155.jpg" alt="" width="409" height="211" /></a></div>
<div style="text-align: left;"><span style="font-family: verdana,geneva; text-align: justify; font-size: small;">Decía  Molière que la felicidad ininterrumpida aburre y que por eso tiene que  tener alternativas. Nosotros, los colchoneros, entendemos perfectamente  lo que una frase así quiere decir y por eso, por conocer como nadie las  alternativas, por enfocar los ojos en los detalles de esta vida en los  que la mayoría no se fija, por juntarnos cuando el gélido frío de los  malos tiempos sopla más fuerte, pero también por subir hasta el punto  más alto en el que nadie pueda estar cuando tenemos que hacerlo, estamos  legitimados para hablar de felicidad. Tanto como el que más. La  felicidad, señoras y señores, es esto. Y no me pidan que se lo explique  con palabras porque no sé hacerlo. Dudo en realidad que alguien sepa.  Miren el extraño brillo de mis pupilas, esa estúpida sonrisa que no se  me descuelga de la cara, el color de mi estado de ánimo o revisen las  llamadas de teléfono que he tenido desde que el árbitro pito el final  del partido. Entonces tendrán una idea aproximada de lo que hablo. Pero  seguramente no les haga falta porque están en el mismo lugar. </span></div>
<div style="min-height: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> <br /></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Era  pesimista. No puedo negarlo. Esta estúpida sensación de derrota, tan  impropia de un aficionado al Atlético de Madrid, se había instalado en  mi cabeza. Con razón o sin ella pero eso ya no viene al caso. El jueves  me levante con la misma sensación que había tenido durante las últimas  semanas y la tranquilidad se aupaba sobre la solidez del que no espera  nada bueno. Pero aquella misma noche asistí a un acto que Los 50  celebraban junto a otra asociación madridista y el contacto con la  historia colchonera, con algunos de sus arietes intelectuales, con  amigos, con hermanos,&#8230; me revolvió el subconsciente. Salí con una  sensación rara y me puse nervioso. Bajé por el centro de Madrid en coche  y pasé por la Cibeles. Pude observar entonces como la fuente estaba  totalmente rodeada y se me congeló el alma ante lo que podía ser eso 24  horas después. Enseguida pasé también por Neptuno y estaba igualmente  protegida. Me tranquilicé también acordándome de las últimas  celebraciones en esa magnífica y legendaria plaza madrileña. Sin darme  cuenta levante entonces la vista hacia el Dios del mar y aunque parezca  ridículo reconocerlo tuve la sensación, lo juro, de que la figura no  sólo me devolvía la mirada con altiva seguridad sino que además lo hacía  mostrando una sonrisa contenida. Y entonces si que la emoción me dio un  respingo. Y empecé a pensar. Mira que si&#8230;</span></div>
<div style="min-height: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> <br /></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> El viernes  amaneció gris y frío. Terrible día que no venía nada bien a mis nervios  crecientes. Tampoco lo hacía el estar rodeado de personas que son  indiferentes al fútbol o que son madridistas, algo que en la mayoría de  ocasiones coincide. Y seguía poniéndome nervioso. Traté de ocupar mi  tiempo haciendo cosas peregrinar para evitar la tentación de poner la  radio, abrir algún periódico o acercarme a algo que tuviese que ver con  el partido y lo conseguí hasta diez minutos antes de la hora de  comienzo. Entonces me puse la misma ropa que usé en la final de la  Europa League de Bucarest y me senté en el mismo sitio, con la misma  gente, haciendo exactamente lo mismo. Y comenzó el partido.</span></div>
<div style="min-height: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> <br /></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> El Atleti  salió serio. Convencido. Tenso. Nervioso. Mejor que en otros derbis pero  con insuficientes recursos como para conseguir lo que a todas luces,  seamos sinceros, era muy complicado. El Madrid salió bastante bien al  césped. Con una alienación muy ofensiva de centro del campo hacía  arriba, pero con la extraña defensa que se anunciaba a lo largo de la  semana. Se hizo dueño del partido, empezó a tocar el balón y todos  empezaron a jugar en campo colchonero. Simeone tenía claro su plan.  Desde el momento en el que se supo que jugaría la final de copa preparó  la plantilla para llegar a la cita en las mejores condiciones físicas  posibles. Sabía que la victoria, según su criterio, pasaba  exclusivamente por un único sitio. El del poderío físico. El Cholo sabe,  como todos, que la peor versión del Real Madrid, un equipo, por otro  lado, saturado de recursos, es aquella que le obliga a llevar la  iniciativa del partido y el balón. Obligarles a no jugar al contrataque.  Por ello dejó claro desde el principio que el Atleti no iba a disputar  esa faceta del juego. No era mala opción, si uno piensa lo que tienen  uno y otro equipo, y de hecho había salido bien en Bucarest o Mónaco.  Pero el problema era que el Atleti tenía esta vez una dosis adicional de  nervios y que el balón apenas duraba unos segundos en sus pies, lo que  provocaba que el Madrid fuese poco a poco cercando el área. </span></div>
<div style="min-height: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> <br /></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> No es que  hiciese un nutrido puñado de oportunidades pero la sensación de peligro  estaba claramente decantada de parte merengue. Y llegó el gol. A balón  parado, lo que en parte demuestra la falta de suficiencia emotiva y de  temple entre los colchoneros. Esa alimaña, en el mejor sentido de la  palabra, llamada Cristiano Ronaldo ganó la posición con insultante  suficiencia, frente a un Godín que llega tarde, para que elevándose al  cielo madrileño consiguiese cabecear a la red. Si la jugada hubiese sido  al revés estoy convencido de que los “analistas” madridistas, es decir  la prensa deportiva, hubiese hablado de falta en ataque. Para mí no lo  fue. Cristiano Ronaldo, un jugador tan sumamente bueno como sumamente  estúpido y engreído, gana la posición por poderío físico y capacidad.  1-o. La historia ya conocida. Los fantasmas de siempre empezaron  entonces a darse la mano y bailar un sirtaki entre los aficionados  colchoneros más agoreros. </span></div>
<div style="min-height: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> <br /></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Pero con el  1-0, afortunadamente para el Atleti, comenzó otro partido. Auspiciado  por la necesidad de tener que ir, si o si, a remontar el partido y  ayudado por el legendario pasito atrás que los entrenadores tipo  Mourinho (o nuestro Simeone) hacen, el conjunto madrileño tuvo una  sintomática y bendita catarsis. De repente se fueron los nervios, las  dudas y ese pesadísimo complejo de inferioridad. Sin grandes alardes el  equipo empezó a tener más el balón pero lo que es más importante,  también bastante más presencia. El Madrid es el Madrid y Ozil lanzo un  disparo al palo casi sin darnos cuenta pero poco a poco se empezó a  equilibrar el ritmo y las sensaciones. Pasada la media hora los  madridista veían que podía pasar algo en cualquier momento. Y pasó.  Falcao recibió un balón en el centro del campo con su marcador en la  espalda, pero el colombiano, con un gesto técnico prodigioso, se deshizo  de los dos defensores que ya por entonces lo acosaban y lanzó un pase  magnífico hacia la diagonal que le estaba tirando Diego Costa. El  brasileño encaró a Diego López sin apenas tocar el balón y con la  izquierda cruzó la pelota para empatar el marcador. Golazo. Había  partido.</span></div>
<div style="min-height: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> <br /></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> La segunda  parte comenzó como si de un calco del inicio del partido se tratase. Los  dos equipos adoptaron la posición que Simeone había diseñado para el  encuentro pero ahora existía una diferencia en la fotografía. El  Atlético de Madrid era ya otro equipo. Desacomplejado, sin nervios  evidentes y desprovisto de ese miserable complejo de sentirse inferior,  el Atleti miró al rival a los ojos. Por primera vez en 14 años. El  Madrid dominaba pero el Atleti ahora si daba la sensación de salir con  peligro. Y de hecho lo hizo varias veces como un pase al segundo palo  que Filipe Luis empaló sin demasiada suerte. Es verdad, que el Madrid  volvió a lanzar el balón al poste y que la siguiente jugada acabó con  Juanfran sacando el balón de la línea de gol con su muslo, pero ese tipo  de jugadas, aunque bien pudieron ser letales, eran puntuales y fruto de  la calidad individual de alguien más que de otra cosa. Es más, en este  caso, si se fijan en la repetición, en la jugada que lo inicia todo, un  avance de Cristiano por el fondo, el balón había salido claramente. </span></div>
<div style="min-height: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> <br /></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Pasada la  media hora el fuelle merengue empezó a resentirse mientras el colchonero  parecía reproducirse a partir de una mágica poción. El trabajo físico  de Gabi, por ejemplo, fue algo brutal. Inconmensurable. Pero nuestro  capitán es sólo la representación más clara de una presión asfixiante y  letal, ejercida con precisión de relojero por parte todo el equipo. Las  ayudas de Costa para defender a Cristiano o la brega de Arda Turan son  otros datos destacables. En el caso del turco con más mérito todavía  teniendo en cuenta el partido que hizo con el balón en los pies. Cuando  Turan tiene el balón el Atleti es un equipo distinto. Es capaz de  tenerla, cambiarla, moverla, subirla, bajarla,&#8230; todo con elegancia y  clase. Todo con criterio. Arda Turan es ahora mismo el jugador que más  me gusta de mi equipo. Aun así el Madrid volvió a lanzar un tiro al  poste por mediación de Benzema. En ese momento empecé a tener claro que  era la noche. La nuestra.</span></div>
<div style="min-height: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> <br /></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Según se  acercaba el final del partido llegó el miedo a perder de los dos  equipos, lógico, pero también los malos modos que hasta entonces no  habían aparecido. Unos banquillos encendidos acabaron con Mourinho  expulsado. Probablemente sea injusto teniendo en cuenta que Simeone,  igualmente excitado, siguió en el banquillo, pero me temo que en el caso  del portugués, ahora que es el centro de un linchamiento mediático,  llueve sobre mojado. La excitación se trasladó al césped, ya de forma  definitiva, lo que afeo todavía más un partido que no estaba siendo un  prodigio de belleza. Y así, entre patadas y recriminaciones, se llegó al  final del partido. Prorroga.</span></div>
<div style="min-height: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> <br /></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> En el tiempo  de descanso pudimos ver como los que vestían de rojiblanco formaban una  sólida piña desde que el árbitro pitó el final hasta que volvió a hacer  sonar el silbato. Enfrente el Madrid se agrupaba sin referencias. Con  enfado. Con cierta soberbia también. Aquello me pareció buena señal. La  prorroga comenzó con un triple cambió madridista que les salió bien con  varios desbordes de Di Maria y un remate de Higuain que Courtois, uno de  los héroes de la noche, sacaba como acostumbra. El Madrid desesperaba  pero más lo haría poco después cuando Koke metía un balón desde la banda  derecha que Miranda, libre de marca, remataba a gol desde el primer  palo. El gol es un calco de aquel de Pantic en Zaragoza que nos dio la  novena Copa del Rey. Otra señal del destino. Eran demasiadas. Era  nuestra noche. Por eso cuando ya en el tramo final el Madrid hizo una  excelente jugada por la izquierda que cruzaba un balón al otro palo y  Ozil llegaba solo para rematar a puerta supimos lo que iba a pasar. Que  Courtois, tirando con corazón y alma sus más de dos metros encima del  balón, haría la parada de su vida. Tenía que ser así. Una parada que da  el título de campeón del Campeonato de España al Atlético de Madrid. El  resto del partido transcurrió con el Atleti dejando pasar el tiempo y el  Madrid perdiendo los papeles. Especialmente por parte de un  sobreexcitado Cristiano Ronaldo que pateó la cara de Gabi ,frustrado por  la enésima entrada que recibía. </span></div>
<div style="min-height: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> <br /></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Y el árbitro  pitó el final. Y los colchoneros conocimos, otra vez, lo que es la  felicidad. De hecho nunca hemos dejado de saberlo. Mientras los  jugadores correteaban por el césped entre risas y lágrimas, la parroquia  atlética se abrazaba física y metafísicamente. Unos en las gradas del  Santiago Bernabéu, otros camino ya de Neptuno, otros a través del  ciberespacio y todos a través del corazón. Ese corazón sufrido,  ejercitado a prueba de bombas al que tanto aprecio tenemos. Todos sin  necesidad de explicar nada. Un gesto, una mirada o una sonrisa eran  suficiente. Nos conocemos. Somos el Atlético de Madrid. Siempre lo hemos  sido. Si ayer lucíamos orgullosos nuestros colores hoy lo hacemos con  mayor razón. Con esa razón que los partidarios de opciones más baratas y  sencillas a veces no entienden. Hemos ganado como ganan los campeones.  Con orgullo. Con ética. Con pasión. Como ese equipo grande que siempre  hemos sido y seguiremos siendo. Pese a quién pese. Como el Club Atlético  de Madrid.</span></div>
<div style="min-height: 14px; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> <br /></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> ¡Aúpa Atleti! </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"><em><strong>Ennio Sotanaz</strong></em></span></div>
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		<title>Mi primera copa</title>
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		<pubDate>Thu, 16 May 2013 08:15:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La primera final de Copa del Rey que yo recuerdo no fue un partido contra el Real Madrid sino contra el Athlétic de Bilbao. Mi primer recuerdo de esa competición no es por tanto una efervescente tarde en algún flamante estadio patrio, rodeado de banderas colchoneras y desgarradores gritos que loaban el combativo espíritu rojiblanco, sino una silenciosa noche de...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><a href="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/Hugo.jpg" title="" rel="lightbox1821"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1822" title="Hugo" src="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/Hugo-300x185.jpg" alt="" width="374" height="230" /></a></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">La primera final de Copa del Rey que yo recuerdo no fue un partido  contra el Real Madrid sino contra el Athlétic de Bilbao. Mi primer  recuerdo de esa competición no es por tanto una efervescente tarde en  algún flamante estadio patrio, rodeado de banderas colchoneras y  desgarradores gritos que loaban el combativo espíritu rojiblanco, sino  una silenciosa noche de verano pegado al regazo de mi padre en un lugar  concreto del Puente de Vallecas. No sé si es muy espectacular o no (no  lo parece, desde luego) pero esa es la primera final de copa que  recuerdo. Lo será además para siempre. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Uno era entonces lo suficientemente pequeño como para que acudir al  estadio no fuese algo de obligado cumplimiento ni una necesidad  imperiosa. Tenía la edad temprana en la que la vida es exclusivamente  eso que ocurre al otro lado de la puerta que te abren tus padres. Ese  maravilloso momento de la existencia en el que te levantas todos y cada  uno de los días sin tener ni puñetera idea de lo que te va a ocurrir  después. Y podía ser cualquier cosa. Ir al colegio, bajar al parque,  quedarte viendo una del Oeste, salir al cine, ir a comer en casa de los  abuelos,… o quedarse en casa porque el Atlético de Madrid juega la final  de la Copa del Rey. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Recuerdo verlo con mi padre, sentado en un sofá tricolor de una espuma  tan blanda y quebradiza que hacía que todos los allí sentados (más de  dos era hablar de una arriesgada quimera) resbalarán hacia el más pesado  de los presentes. Aquel sillón barato y malo venía de nuestra casa  anterior pero también nos acompañaría hasta la siguiente. De hecho no  tengo certeza de que haya desaparecido. Estábamos allí, piel con piel,  en esa habitación al lado de la puerta que hacía las veces de “cuarto de  estar” y en el que teníamos la televisión mala. ¿Por qué estábamos  allí? No lo sé. Puede que fuese una decisión fetiche de mi padre, algo  que de ser así explicaría el origen de una de mis más absurdas  debilidades, o puede que mi madre hábilmente se hubiese hecho fuerte en  la zona noble de la casa antes que nosotros. No lo sé. Lo que sé es que  el que no estaba en aquel pequeño cuarto era mi hermano, por mucho que  cuando lea esto me diga que si que estaba (que ya nos conocemos). Por  mucho que lo niegue es así. El insigne, furibundo y epidérmico  colchonero que es hoy en aquel entonces era sobre todo un impredecible  rebolera, que cuando yo calzaba la rojiblanca, él, para sorpresa de  todos, se enfundaba el traje de portero de la Real Sociedad. Arconada,  ya saben. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Recuerdo ver el partido casi en penumbra y con la luz apagada. La  legendaria aversión de mi progenitor por los rigores del calor estival  en Madrid era ya por entonces patológica más que legendaria. Tan  pintoresca &#8220;enfermedad&#8221; sólo ha ido a peor desde entonces. Su mítico  ritual anti-calores, depurado posteriormente hasta límites infinitos, no  era por tanto negociable. Ventana abierta, luces apagadas, pantalón  corto y pecho descubierto. Por eso sé que ese día debió hacer bastante  calor. Porque me acuerdo de esa imagen. El volumen de la televisión  estaba apagado (ya entonces la televisión tenía un problema con los  narradores de fútbol) así que escuchábamos el encuentro a través de un  pequeño transistor negro, que tenía la opción de recibir Onda Corta,  pero que entonces debía tener sintonizada Radio Intercontinental o Radio  España o alguna de esas emisoras adultas que me encontraba sonando en  el baño cuando me levantaba por la mañana. Apenas hablábamos. Cuando  enfocaban a las gradas podíamos observar aquella inmensidad de felices  bilbaínos que por la tarde habíamos visto dando colorido al Paseo de la  Castellana volviendo a casa. No sé si nos doblaban en número pero a mí  me lo parecía. Recuerdo como en la radio decían que la afición  colchonera “había fallado”. Recuerdo también como en ese momento volví a  sentir una incómoda sensación que tenía entonces, cuando viendo  partidos en el Calderón me rodeaba el cemento y era raro llegar a la  media entrada, pero que no  he vuelto a tener después. La de sentir que  los aficionados al Atleti éramos muy pocos. Ingenuo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Y llegó el primer gol. Landaburu sacaba un córner de forma magistral y  entre el larguero y el brazo de un tal Urtubi conseguían que el balón no  entrara en la red. El árbitro pitó penalti y el entonces glorioso Hugo  Sánchez nos deleitaba con la primera de sus características “palomas”.  Un gesto que, quién me lo iba a decir entonces, llegaría a odiar con  todas mis vísceras. Salté del sillón gritando gol mientras dejaba a mi  padre con los brazos en alto y el culo al ras del suelo repitiendo su <em>mantra</em> clásico &#8211; muy pronto, muy pronto&#8230; han marcado muy pronto. &#8211; Para mi  padre un gol antes de la media hora en una partido de eliminatoria era  (y es) marcar demasiado pronto. ¿Por qué? No lo sé. Dijo lo mismo cuando  Salinas marcó en el Bernabéu en un mítico 0-4 y dijo lo mismo cuando  Falcao hizo el primero del 0-3 en Bucarest. Sé además que lo volverá a  decir la siguiente vez que ocurra. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> El sol se escondía tras la ventana y la oscuridad se hacía cada vez más  fuerte. Mientras los ardorosos jugadores vascos trataban de remontar el  partido, cuidando que los colchoneros no destrozaran definitivamente la  final en uno de sus característicos contrataques, lo único que se veía  en aquel cuarto era la  luz lechosa que emitía el tubo de rayos  catódicos y la punta incandescente de los cigarrillos que mi padre iba  enlazando. Uno detrás de otro. Tres Carabelas, sin filtro. Y llegó el  segundo gol al poco de empezar la segunda parte. De contrataque, claro.  Hugo Sánchez de nuevo, batiendo a un joven Zubizarreta tras pase de  Landaburu. Y volví a gritar gol todavía más fuerte. Y mi padre ya no  decía nada ni ejercía de cenizo. Se limitaba a sonreír. Y apareció mi  madre, que viendo la sonrisa estúpida que teníamos los dos en la cara no  pudo reprimir una parecida en la suya. El Athlétic logró recortar  distancias a falta de un cuarto de hora del final con una buena jugada  de Sarabia que culminó un espigado y prometedor joven llamado Julio  Salinas, pero no recuerdo que sufriéramos demasiado a pesar de lo que  hoy cuenta mi padre y las crónicas. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Cuando el árbitro pitó el final nos levantamos los dos y nos fundimos en  un abrazo. Simple. Natural. Precioso. A continuación me puse a saltar  chillando y salí corriendo para recuperar la bufanda de mi habitación y  sacarla por la ventana. Quería gritar a los muermos de mis vecinos que  el Atleti acaba de ganar la Copa del Rey. ¡Qué se enteren! Nadie me dijo  que no pudiera hacerlo a pesar de la hora que era por lo que deduzco  que los adultos querían hacer lo mismo. Mi hermano se apuntó, por  supuesto. A esas cosas siempre se apuntaba. De camino, en mitad del  pasillo, mi madre me pegó un beso en la cara dándome la enhorabuena como  si yo fuese Hugo Sánchez, acabase de marcar dos goles y en lugar de  correr por el pasillo estuviera dando la vuelta a un estadio Santiago  Bernabéu lleno de aficionados vascos. Pero yo no era Hugo Sánchez. Ni  antes ni después. Yo me pedía ser Rubio, que era extremo izquierda como  yo. Mi padre nos seguía a mi hermano y a mí agarrado a esa radio de Onda  Corta que nunca soltaba y que no dejaba de emitir los sonidos de la  victoria. Del presidente, de los jugadores, de los analistas, de los  aficionados… De repente un locutor de voz aflautada, de esos que  entiende que la información deportiva siempre tiene que ir redactada  para oídos del equipo del poder (y que hoy copan las redacciones de los  principales medios de comunicación) dijo de repente no sé que de la  Universidad de Méjico y de que Hugo Sánchez estaba fichado por el Real  Madrid. La sangre se me congeló por un momento. Me acordé con toda la  mala educación que pude de la familia de aquel locutor de voz aflautada y  me dirigí a mi padre con histérica retórica. &#8211; Eso no puede ser,  ¿verdad?- Le dije. Mi padre, prudente él y con muchos años ya de  colchonerismo militante a la espalda prefirió no engañarme. &#8211; Quién ha  ganado hoy la Copa del Rey es el Atlético de Madrid. Que no se te  olvide. – Me contestó. Y tenía razón. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> El viernes que viene, en una decisión voluntaria no estaré en el  Bernabéu. Veré el partido atenazado por los nervios en algún rincón de  alguna casa en la que se respire colchonerismo. Hay muchas formas  distintas de sufrir y disfrutar con el Atleti y cada uno probablemente  tenemos la nuestra. Sé que ocurra lo que ocurra hablaré esa misma noche  con los otros tres protagonistas de esta historia. Por eso, por cómo y  con quién lo veré, por el momento, por las sensaciones que tengo y por  muchas otras razones que no vienen al caso me he acordado hoy de mi  primer recuerdo de Copa del Rey.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"><em><strong>Ennio Sotanaz</strong></em></span></p>
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		<title>Salto de potro</title>
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		<pubDate>Mon, 13 May 2013 06:22:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><a href="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/943034_10151447359019053_568252610_n.jpg" title="" rel="lightbox1817"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1818" title="Adrián,atletico de madrid,infierno rojiblanco" src="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/943034_10151447359019053_568252610_n-227x300.jpg" alt="" width="285" height="376" /></a></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Por cosas que tampoco vienen a cuento ahora mismo, el que escribe estuvo  un año entero en un gimnasio practicando ese deporte olímpico llamado  gimnasia deportiva. Como es conocido, una de las disciplinas que  conforma tan sacrificado deporte es la de salto de potro y esa fue  precisamente mi pesadilla durante aquel año. Mientras en el resto de  cosas avanzaba de forma más o menos regular y conseguía disfrutar de  ellas, el enfrentarme a semejante tocho de madera provocaba sudores  fríos en mi cuerpo. Tenía las facultades, el aprendizaje, la velocidad y  la fuerza para saltarlo con cierta dignidad pero la realidad era que o  me quedaba colgado ridículamente a mitad de camino o me hacía daño. A  veces mucho. Cuando esto ocurría, mi entrenador siempre aparecía de  inmediato y lejos de reconfortarme me reprendía con muy malos humos.  Nunca olvidaré lo que me decía y no sólo porque siempre era lo mismo  sino porque tenía razón. “<em>O vas con todo o no vas</em>”, me decía. “<em>Lo que no puedes hacer es arrepentirte o dudar a mitad de camino porque entonces las consecuencias son las que son</em>”. Y tenía razón. Lo supe el día que por fin salté sin guardarme nada y conseguí llegar con mucha dignidad al otro lado. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Hoy, según paseaba por el Paseo de la Chopera camino del Calderón,  discutía con mis amigos de twitter sobre la sorprendente alineación del  Cholo. Una selección de jugadores plagada de titulares que bien podría  haber sido la alienación que el equipo sacara de estarse jugando algo de  verdad con el FC Barcelona. Pero es que no nos jugábamos nada y en  menos de cinco días si que poníamos en liza lo que puede ser la guinda  de la temporada. El debate fluctuaba entre los pragmáticos que se  echaban las manos a la cabeza por exponer a una tarjeta roja o una  lesión a los jugadores que el próximo viernes nos tienen que traer la  Copa del Rey y los que tiraban de corazón y aplaudían la decisión del  argentino, basándose en argumentos próximos al honor o el orgullo de  ganarle al todopoderoso Barça, con la posibilidad añadida de absorber  una última dosis de optimismo y confianza de cara a la cita definitiva.  Dos opciones muy lícitas. Personalmente no tenía muy clara la decisión.  Gustándome eso de jugar con los mejores contra el Barça, la cruda  realidad de una plantilla cogida por los pelos despertaba ciertos  temores en mi persona. Pero me temo que ese debate interno que tenía yo,  que no soy nadie, también lo tenía Simeone y todos y cada uno de los  jugadores. Al final el Atleti ha dudado por el camino, como hacía yo al  saltar el potro. Habiendo decidido saltar (ya que podía haber sacado un  equipo de circunstancias y no dar explicaciones a nadie) a mitad de  camino entendió que era mejor no darlo todo y las consecuencias han sido  las que mi entrenador de antaño vaticinaba. No has saltado el potro y  encima te has hecho daño. Afortunadamente un daño exclusivamente  anímico. Creo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> El partido empezó siendo una fiesta. Un estadio lleno, una tarde  preciosa, un equipo de balonmano vitoreado que sacaba a pasear su  reciente Copa del Rey, un FC Barcelona aplaudido por su campeonato de  liga y un partido en ciernes. El ritmo de comienzo fue bastante bueno  para las premisas que acarreaba el partido, pero poco a poco se fue  poniendo en su sitio.  Un Barcelona apático que se limitaba a tirar de  su consabido guión de toque-toque-toque y un Atlético de Madrid  voluntarioso que como si de un entrenamiento se tratara, se aplicaba a  la disciplina de equipo con intensidad y rigor pero sin demasiada  mordiente. Mediada la primera mitad, ya vimos todos que aquello era más o  menos una pachanga con público. Sin apenas llegadas, ni ocasiones, ni  faltas, ni polémicas, ni meter la pierna, ni arriesgar nada, la primera  parte fue una buena ocasión para tostarse al sol y charlar con los  amigos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> La segunda parecía seguir los mismos derroteros pero un fallo de la  defensa catalana provocó que Gabi desde el suelo habilitase un balón a  Falcao que arrastrando la puntera hizo el primer gol del partido. Los  minutos siguientes, probablemente por el subidón de darse cuenta de la  cantidad de gente que les estaba viendo, fueron los mejores de un Atleti  que se fue arriba con alegría y con el talento de ese genio llamado  Arda Turan (ayudado por un cada vez más imponente Koke) y que pudo  sentenciar el partido en un contrataque en el que el otomano se  emborrachaba de balón ya delante del portero. Simeone entendió entonces  que era momento de empezar a tomar precauciones y fue quitando del campo  a Turan y a Falcao. En ese momento también, un inapetente (y algo  engreido, para que negarlo) Messi decidió largarse del campo, es de  suponer que por molestias físicas, dejando al equipo con diez. Todo  parecía claro y diáfano para los colchoneros pero entonces el Atleti  decidió relajarse y olvidarse del rigor o la mínima tensión que requiere  un partido de primera división. Y lo pagó. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Primero con una ingenuidad defensiva propia de otros tiempos que dejaba  que un hasta entonces inoperante Alexis rematara casi sin querer para  hacer el empate. Minutos después Juanfrán decidió con todo el Atleti en  campo contrario hacer un pase de fofito que iniciara un contrataque  blaugrana y que dejó un remate franco de Villa en el borde del área pero  que al igual que sus compañeros tampoco tenía la tarde y lo mandó fuera  de los tres palos. “Afortunadamente” el bueno de Gabi estaba por allí  para recoger el balón antes de salir y meterlo en su propia portería con  bastante mala suerte. El Barcelona remontaba el partido con diez y sin  despeinarse. El Atleti se quedaba con cara de calabazas pensando que  para este viaje no necesitaba esas alforjas. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Partido de entrenamiento con publico, si, pero partido de los que te  deja cara de atontado. No debe tomarse como referencia para lo que tenga  que pasar el viernes, porque son cosas completamente distintas, pero es  difícil no tomar la reflexión de que en liga el Atleti es incapaz de  ganar a los equipos de la parte alta de la tabla. Es así. Ni por las  buenas ni por las malas. En cualquier caso en cinco minutos todo esto  estará olvidado y sólo tendremos una cosa en la cabeza. El estadio  Santiago Bernabéu. El próximo viernes. Será la final del Campeonato de  España. Lo que muchos denominan La Copa de Rey.</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"><em><strong>Ennio Sotanaz</strong></em></span></div>
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		<title>¿De qué te ríes, Gabi?</title>
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		<pubDate>Mon, 13 May 2013 05:57:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/32969619.jpg" title="" rel="lightbox1813"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1814" title="gabi,infierno rojiblanco" src="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/32969619-300x214.jpg" alt="" width="344" height="245" /></a></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Si uno ve a un grupo de niños en la calle jugando con una pelota  desinflada, cogiéndola cada vez que pasan carros y con arcos hechos de  piedritas y uno de ellos repentinamente anota un auto-gol vergonzoso lo  que uno verá a continuación serán risas y carcajadas. Por parte del que  generó el auto-gol y por parte de todos los demás. La situación cambia  cuando un jugador profesional de unas de las mejores ligas del mundo que  cobra un sueldo inverosímil comparado con la situación actual de  desempleo de su país, que es titular y capitán de un equipo grande por  historia, afición y rendimiento actual y que está jugando contra el  posible mejor equipo de la historia en su propio estadio frente a 54 mil  espectadores hace lo mismo y muestra una sonrisa. Eso ya no es normal.  Eso no causa gracia a los aficionados del equipo perjudicado. Pero eso  es lo que hizo el capitán del Atlético de Madrid. Y eso es lo que ha  venido haciendo este equipo frente a los dos equipos grandes de España.  Le ha importado poco el prestigio y honor de su club. No ha sufrido ni  sentido como propio las derrotas humillantes contra el Madrid y ahora  contra el Barcelona, y lo peor es que esto ha sido consentido y apoyado  por gran parte de la afición. No le ha mostrado respeto ni importancia a  dos partidos que antes de la llegada de la familia corrupta el triunfo  era el único resultado posible para la directiva, para la plantilla y  para la afición. Ahora todo ha cambiado para peor. Al término del  partido 9 000 aficionados clamaban a los jugadores para que ganen moral  frente a la final que se disputa este viernes. No les importaba ni a  ellos ni a los jugadores haber desperdiciado una oportunidad de oro para  ganarle al posible mejor equipo del mundo. </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Todos mis críticos  dirán que el Atleti no se jugaba nada, que ya estaba clasificado y que  lo único que importaba era la final de Copa. Pero para mí no es así.  Para mí la esencia del fútbol va más allá de puntos y tablas, es una  forma de ver y sentir los partidos, el deseo de ser reconocido cada vez  más, ganando a todos y todo. Ganarle al campeón de la Liga BBVA en tu  propio estadio demuestra grandeza, jerarquía y la realidad de ser un  equipo capaz de poner en jaque a los dos grandes. El Atleti es incapaz  de eso. No le interesa, no lo quiere. Se contenta con el practicismo de  los 3 puntos, de ganarles a los equipos “inferiores”, de la  clasificación a Champions y con el conformismo. Antes esos 9 000  aficionados hubieran reclamado a los suyos esta vergonzosa derrota y  Gabi hubiera sido el punto de las críticas por su sonrisa previo  autogol. Ahora son aplaudidos y el único al que parece importarle  mínimamente la derrota es a Simeone. Tal vez de eso te reías Gabi, de  haber pisado el escudo del Atleti y que nadie diga nada. Y que sigas  siendo capitán sin disculpas de por medio. Hoy el Atleti perdió la  esencia del fútbol. Todo el equipo lo hizo, pero el digno capitán fue  más allá. El Barcelona y el Madrid son nuestros rivales clásicos. Los 3  grandes de España. Sin victorias frente a ellos no podremos entrar en  ese triángulo y ese es el parche que tiene este equipo. Uno que se puede  sellar el viernes.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">El Atleti jugaba con un equipo variado con  Tiago por Mario, Insúa por Filipe y Adrián por Costa. El primer tiempo  fue un calentamiento entre los dos equipos. El partido comenzó en el  segundo tiempo. Falcao abrió el marcador a los 6’ tras una gran corrida  de Adrián y pase de Gabi en el área. Pero tenía ese presentimiento que  el Barza voltearía el partido en jugadas fortuitas y así fue. Este  Atleti tendrá mil y un cosas buenas pero necesita un equipo de los  mejores equipos de psicólogos del mundo para poder afrontar y mantener  la victoria frente al Real y Barza. No creo que sea coincidencia que los  dos únicos autogoles que nos hemos anotado esta temporada (que serían  dignos del top ten de bloopers del año) hayan sido frente a estos dos  equipos. Hay un factor que necesita ser superado para el viernes y para  la próxima temporada que viene, en la cual jugaremos contra los gigantes  europeos. </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Me dirán que la final era más importante que el  partido de hoy, lo cual es cierto. Pero yo estoy seguro que los once  jugadores que estaban en el campo en el minuto 70’ estaban totalmente  capacitados para mantener o aumentar el resultado. Sin excusas de  presupuesto o demás. </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Minuto 70’: el Barza se queda con 10 ya  que Messi sale lesionado y el equipo catalán ya no tenía cambios. 1-0 en  el marcador frente a un Barza que tampoco contaba con Xavi y que no  tenía motivación mayor por ganar el partido. El Atleti vio que esa  circunstancia era ideal para comenzar el circo y Alexis Sánchez, ese  jugador chileno que anota gol cada vez que pasa un eclipse solar y lo  celebra como si fuera la final del mundial, convirtió tras ganarle el  espacio a Insúa y tras previo desvio en un defensor rojiblanco que  descoloco a Courtois ya que la pelota iba lenta y directamente a sus  guantes. Gol tonto. Pero aún había más. Tiro de Villa que se iba dos  metros fuera del arco pero que encontró a nuestro capitán dispuesto a  seguir la larga tradición de soberanía de los dos grandes y la empujo  hacia su propia puerta en un gesto de torpeza total. </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Esta  temporada el Atleti ha tenido la oportunidad de ganarle a los dos  grandes en circunstancias idóneas (sin presión de resultado, contra los  suplentes de esos equipos, poniéndose adelante en el marcador) y la ha  desaprovechado por falta de calidad y juego pero también de actitud. El  Atleti está cumpliendo una temporada magnifica, eso no lo dudo, por fin  es un equipo serio, regular y competitivo. Pero eso no impide poder  criticar lo negativo. Quiero creer que en la final de la Copa del Rey el  equipo no decepcionará y saldrá como en todas las finales con Simeone  con una actitud, intensidad y concentración impresionante. Eso será la  clave para el triunfo. Pero el equipo debe saber que la historia y  prestigio de un club no solo son las finales, no son solo los puntos. La  esencia, pasión y prestigio por un equipo de fútbol va más allá de 3  puntos. Va más allá de decir que este partido importa porque nos jugamos  Champions y este no porque no hay nada por jugar o es un campeonato  menor. “Ganar, ganar, ganar y volver a ganar”. Lo dijo Luis Aragonés. Le  recomiendo al equipo y a la afición escucharlo.</span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"><em><strong>Colchonero2012</strong></em></span></p>
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		<title>Y Oliver creó el fútbol</title>
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		<pubDate>Thu, 09 May 2013 09:47:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los partidos del Atleti de visita son aburridos. Es una tendencia que se ha repetido a lo largo de toda la temporada con muy contadas excepciones. Cuando ves la alineación titular del Atlético y te encuentras con jugadores como Raúl García y no encuentras los nombres de Arda Turan, Diego Costa y Koke y encima vez un estadio poco parecido...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/1367710547_extras_albumejks_0.jpg" title="" rel="lightbox1808"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1809" title="OLIVER TORRES,INFIERNO ROJIBLANCO" src="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/1367710547_extras_albumejks_0-300x204.jpg" alt="" width="361" height="245" /></a></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Los partidos del Atleti de visita son aburridos. Es una tendencia que se  ha repetido a lo largo de toda la temporada con muy contadas  excepciones. Cuando ves la alineación titular del Atlético y te  encuentras con jugadores como Raúl García y no encuentras los nombres de  Arda Turan, Diego Costa y Koke y encima vez un estadio poco parecido al  Vicente Calderón, tienes que ser hincha de algún equipo de los que  juegan para no cambiar de canal. Más aún cuando el rival es un equipo  que tiene más miedo de la derrota que el deseo de la victoria o cuando  posee recursos que no pueden mermar o amenazar la fortaleza defensiva  del Atleti. El Atlético de Madrid pasa por un momento en Liga de  relajación, a pesar de que el Cholo asegura que no dejará a nadie  dormirse en los laureles, también sabe que la clasificación está casi  atada y que no hay necesidad de arriesgar el empate por una victoria.  Aunque también tiene razón y mérito. Toda la intensidad y desgaste  físico en la primera vuelta y poco más han generado que podamos respirar  más que tranquilos en esta etapa de la temporada. El empate 0-0 más  allá de sentimentalismos y gustos por el fútbol deja contentos a los  colchoneros de saber que se ha cumplido el objetivo de Champions. La  lucha por la segunda plaza la perdimos el sábado pasado. </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Cuando  el Atleti anotó el gol a los 89’ parecía una deja vú. Los partidos de  visita del Atleti son así. Hay pocas jugadas de peligro durante el  encuentro, los equipos arriesgan poco pero generalmente una jugada  parada o un contraataque rojiblanco gira la balanza para los de la  ribera del Manzanares. Sin mucha claridad ni lucimientos ni con  demasiadas ocasiones de gol, los rojiblancos suelen ganar con lo justo  de visita. Y en muchos casos en los minutos finales, en el cual los  cuales la inercia del juego empuja a ambos equipos a buscar el triunfo.  El Atleti había encontrado el gol sin merecerlo demasiado y cuando me  disponía a gritar el segundo grito de celebración en los 15 segundos  post-gol vi el brazo del árbitro levantado. Había anulado el gol. No  recuerdo en que partido me entró el trauma de ver al árbitro antes de  celebrar los goles por el temor de que haya sido anulado, algo que  generaba que yo gritara después que todos y con ciertos segundos de  retardo. Últimamente había perdido la costumbre, a mis equipos (que son  dos más la selección de mi país) les anulaban pocos goles. Será cuestión  de volver a recuperarla. </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Mal arbitraje para los dos. Gol  anulado al Atleti y dos penales que reclamó el Depor. No cobró ninguna  de las tres acciones aunque si lo hacía tampoco pasaba nada. Jugadas muy  polémicas. Como es usual el trabajo defensivo del Atlético es notable.  Más allá de algunos recambios de calidad, para la próxima temporada la  base debería quedarse. En el medio es donde se necesitan cambios.  Jugadores como el Cebolla Rodríguez sirven pero bien acompañados y es  por ello que la urgencia del Atleti son mediocentros de calidad, que  creen jueguen y que no solo destruyan las acciones del rival para luego  autodestruir las suyas. Jugadores como Koke, Diego Costa (no jugaron por  suspensión) y Falcao elevarían su rendimiento con jugadores de calidad  para asociarse. Raúl García y Mario (me animaría a meter al Cebolla en  esta lista) están en el medio de la tormenta por su bajo nivel, pero  creo que el único que puede salvarse es el segundo. El primero tiene los  días contados. Adrián tendrá que demostrar que puede ser el de la  temporada pasada si quiere que el Atleti cuente con sus servicios en  Champions pero tengo mis esperanzas en él. Contra el Depor demostró que  puede lograrlo. </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">El partido se moría en pelotazo tras pelotazo  hasta que entró Oliver Torres, la joya juvenil de la cantera. Parecía  que el fútbol quería aparecer y fue definitivo cuando entro el turco  Turan, su mejor aliado. Los únicos jugadores “diferentes” y de calidad  de creación que tiene el Atleti. El turco no es que brille ni sea una  súper estrella, pero destaca comparándolo con el resto de la plantilla  Oliver es un diamante en bruto que bien acompañada, guiado y entrenado  puede lograr cosas grandes con el Atleti. Entre ambos pusieron a jugar  al conjunto rojiblanco que se acercó mucho más al gol. El tiempo no les  alcanzó. Ellos pusieron la personalidad, el juego, el ataque y la  habilidad en el partido. Otra vez nos encontramos en un pasadizo con  miles de puertas. En un camino con miles de vertientes. Como a comienzos  de temporada. Este equipo puede potenciarse y llegar lejos en la  Champions. Pero también puede no pasar la fase de grupos. Eso depende de  la compra-venta que se haga en verano. Pero con Simeone hay un estilo  de juego y una base que me hace decantarme por la primera opción. Y lo  más importante, hay un carácter capaz de oponerse a los intereses  personales y anti atléticos de nuestra directiva</span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"><em><strong>Colchonero2012</strong></em></span></p>
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		<title>Espíritu alemán</title>
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		<pubDate>Thu, 09 May 2013 09:28:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ennio Sotanaz]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><a href="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/23.jpg" title="" rel="lightbox1804"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1805" title="infierno rojiblanco" src="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/23-300x217.jpg" alt="" width="351" height="253" /></a></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Un amigo mío escocés, muy aficionado al fútbol también, me hizo una vez  darme cuenta de una cosa. Él tenía la teoría de que el espíritu ganador  es una cosa global, colectiva y no individual. Algo que tiene un equipo o  una entidad independientemente de los jugadores que estén y me ponía  como ejemplo de ello a la selección alemana. Para demostrarlo me mostró  un vídeo de las semifinales de uno de los mundiales que ganó Alemania.  No recuerdo que año fue ni contra qué rival jugaba pero eso es algo  irrelevante. Lo que mi amigo quería enseñarme es lo que hicieron los  jugadores nada más terminar el partido y clasificarse para la final de  un campeonato del mundo. Unos jugadores que no tenían el nombre de otras  veces y que no eran favoritos. No hicieron nada. Saludaron al rival, se  bajaron las medias a los tobillos, se abrazaron con frialdad,  aplaudieron a la grada y se fueron al vestuario. En sus cabezas eran  conscientes de haber hecho nada más que lo que tenían que hacer. Ser  campeones del mundo es lo que había que celebrar. Y lo fueron. Y lo  celebraron. Hoy, cuando al acabar el partido han enfocado a Simeone he  visto un tipo serio, que saludaba a sus rivales y sus pupilos, que se  bajaba las medias a los tobillos y que, satisfecho por la labor  cumplida, se marchaba a los vestuarios sin aspavientos. Acababa de  sellar la mejor clasificación del equipo en 20 años. Hace muy pocas  temporadas, cuando un mejicano de verbo florido y beligerantes conceptos  del fútbol ocupaba el baratísimo banquillo colchonero, recuerdo con  desgana como un puñado de desinformados aficionados colchoneros tenían  la osadía de ir a celebrar a Neptuno un cuarto puesto que tras una  desastrosa temporada el equipo había conseguido. Aquello me provocó un  bochorno inmediato, pero el bochorno se transformó en indignación cuando  también observé como desde el club, probablemente uno de los sitios  dónde peor se conoce y se trata la historia del Atlético de Madrid, no  sólo no se denunciaba tamaño despropósito sino que incluso se alentaba.  La indignación se hizo directamente ira cuando además comprobé que los  medios de comunicación, ese infalible Ministerio de la desinformación  que nos bombardea a diario con su visión binaria del mundo, seguía en la  misma línea. Hoy, algunos años después y exclusivamente gracias a un  señor argentino llamado Diego Pablo Simeone, todo eso suena simplemente a  un mal recuerdo. Hoy todo esto se parece bastante más al Atlético de  Madrid de siempre. Al de verdad. Hoy, después de veinte años, el tercer  presupuesto de la liga ha quedado matemáticamente tercero en la  clasificación. Con brillantez y poderío. Tres jornadas antes del final.  Sin épica. Sin sufrir. Bajándonos las medias y volviendo al vestuario  con el deber cumplido. Sin invocar celebraciones que no proceden. Sin  aspavientos. Recuperando el espíritu alemán. El espíritu ganador. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">El partido además dejó un gran sabor de boca. Si hace unos días me  quejaba amargamente de una mediapunta compuesta por Raúl García y  Cebolla que se perdía en el barro, hoy Simeone me consolaba colocando a  Diego Costa y Koke es esa posición. Fue pasar de un cielo completamente  cerrado y tormentoso a uno de un azul cristalino. El Atleti, como casi  siempre es rutina, se hizo dueño del partido nada más pitar el árbitro  pero esta vez a su dosis habitual de entrega e intensidad se le sumo un  cariño por el balón y la circulación del mismo desconocidos por estos  lares. El juego pasaba siempre por un Koke que cada vez se hace más  vital en este equipo y llegaba con fluidez a la parte de arriba, sobre  todo a la banda izquierda en la que habitaban Costa y un excelente  Filipe Luis. Enfrente el Celta de Abel. Un equipo atenazado por la  presión que obsesionado por los puntos trataba de jugar muy juntos  cerrando todos los espacios. El Atleti dominaba pero no tenía ocasiones.  Aquella efectividad que sorprendió a propios y extraños a principio de  liga parece haberse perdido por el camino y al equipo le cuesta mucho  más ahora hacer ocasiones de gol. Las pocas de las que dispone además no  se resuelven con la solvencia con las que se resolvían entonces. Una  gran parte de la responsabilidad debe recaer, lógicamente, en un Falcao  que no termina de coger la forma y al que se le sigue viendo ansioso y  algo desubicado pero también en sus compañeros de vanguardia y  retaguardia que no están finos tampoco en la finalización. La mejor  ocasión del Atleti estuvo en las botas de Adrián, flojo y apático otra  vez el asturiano, que con toda la portería a favor tras buena dejada de  Falcao, marró el tiro a las nubes. Irónicamente la oportunidad más clara  fue sin embargo del Celta con un tiro alejado que Cortois, poco después  de batir otro mítico récord de imbatibilidad de Abel, despejaba de  forma poco ortodoxa. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> El Atleti se iba al descanso con un empate a cero que se antojaba algo  injusto pero tuvimos poco tiempo para lamentarlo. Nada más volver de la  caseta, la enésima jugada de estrategia de Simeone que sale bien ponía  el 0-1 en el marcador. Saque de esquina de Koke, peinada de Miranda y  remate de cabeza de Diego Costa que se anticipa a su defensor ganando de  forma magistral la posición. El gol sirvió para aumentar el nivel de  nervios del equipo gallego que no tuvo ya más remedio que irse a por el  partido con más fe que criterio. El encuentro se ponía franco para los  de Simeone que enlazaban fácilmente un contrataque tras otro pero que,  como ocurre últimamente, no conseguían rematar, a veces con demasiada  candidez a la hora de terminar la jugada. Eso provocó que el partido se  rompiese convirtiéndose por momentos en un ejercicio de ida y vuelta que  no le convenía nada a los madrileños. La tesitura fue aprovechada por  los celtiñas que consiguieron llegar alguna que otra vez con peligro  pero que unas veces por la falta de acierto y otras por Courtois, hacían  que el partido siguiese con el mismo marcador. Hasta que en uno de  tantos contrataques tirados por los madrileños el balón llegó de rebote a  Juanfran que disparando desde la frontal del área y dando el balón en  un defensa rival, conseguía hacer el 0-2. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> El partido pareció morir en ese momento. Aunque la fiel afición celeste  siguió animando incansable al desánimo, el equipo no era capaz de  responder al entusiasmo y se perdía amargamente en el césped. Tampoco  ayudaba mucho la red defensiva tejida por los colchoneros y el provocado  ritmo pausado que tenían. El Atleti seguía dominando el encuentro pero  esta vez sin balón. El Cholo cambiaba jugadores con vistas a los  partidos del futuro y todos pensábamos que no ocurriría nada más hasta  que una jugada aparentemente intrascendente acabó con un remate desde la  derecha que sacó Courtois en primera instancia pero cuyo posterior  remate por parte de Augusto se pasaba por debajo del cuerpo, en una  acción que se puede considerar como fallo del portero. Uno de los pocos  que tiene. 1-2. Los más agoreros tiraron entonces de recuerdos fantasmas  y dramones de última hora pero a este equipo no le sientan nada bien  esos estereotipos cinematográficos. Los colchoneros volvieron a situar  el grado de intensidad al nivel que lo habían dejado desde hacía tiempo y  en apenas unos segundos ya estaban con superioridad numérica dentro del  área contraria. Tras una jugada algo accidentada el balón acaba en los  pies de Falcao que esta vez se saca un soberbio recorte en una baldosa  dentro del área para elevar el balón por encima del portero y clavarlo  en la red. 1-3 que ya si era definitivo. Aunque pudo no serlo por la  cantidad de ocasiones que llegaron después por parte de los colchoneros,  con un Celta ya totalmente volcado y absolutamente desarbolado. La más  evidente de ellas una llegada clara de Arda Turan que delante del  portero envió el balón a la base del poste. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> El Atlético de Madrid sella así y antes de tiempo una magnífica  competición liguera y una magnífica temporada. Independientemente de lo  que ocurra en esa señalada final de Copa del Rey que todos tenemos  señaladas en el calendario y en la cabeza. Tiempo habrá de hacer  análisis, sacar conclusiones y pensar en los vicisitudes del futuro pero  ahora es tiempo de disfrutar. De disfrutar primero de la tranquilidad  de poder jugar la liga siendo un espectador únicamente con ganas de  divertirse y después de ese partido frente al máximo rival que tendrá  que ser una fiesta. Independientemente del resultado pero conscientes de  que el destino nos debe una alegría como esa. </span></div>
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<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"><em><strong>Ennio Sotanaz</strong></em></span></div>
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		<title>Traineras</title>
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		<pubDate>Mon, 06 May 2013 06:17:07 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Ennio Sotanaz]]></category>
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		<category><![CDATA[Crónicas Liga 2012/13]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva;"><a href="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/16.jpg" title="" rel="lightbox1800"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1801" title="infierno rojiblanco" src="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/05/16-300x172.jpg" alt="" width="346" height="198" /></a></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">El sábado por la tarde hacía un día precioso en San Sebastián. El que  escribe tenía la inmensa suerte no sólo de estar por esas tierras sino  de poder comer con amigos, como un marqués, en un magnífico restaurante  de Pasajes-San Juán. Entre delicias del mar, cocinadas con gusto, y  después de rematar la primera botella de vino, uno se dedicó a elogiar  de corazón la gran temporada que está haciendo la Erreala pero  indefectiblemente acabamos hablando del Atleti. Del Atlético de Madrid,  claro. Curiosamente el único rival que ahora mismo tenemos los  colchoneros es precisamente el equipo txuri-urdin. Pero mientras  nosotros nos devanamos los sesos mirando los puntos que faltan para  estar matemáticamente clasificados terceros, mis amigos gipuzcuanos no  lo ven así. Su obsesión es el Valencia, equipo con el que entienden que  se juegan el pase a Champions. Alejados ya del Madrid y a distancia  sideral del Barça la situación del Atleti es un tanto extraña y da la  sensación de que el equipo no sabe si mirar arriba, abajo, seguir  corriendo o dejar de remar. Mientras mi cabeza se iba por la tangente  pensando en estas cosas, al otro lado del cristal parecía haber una  competición de traineras, algo muy típico en el lugar dónde existe una  rivalidad milenaria entre un lado y el otro de la ría. Mientras unos  equipos competían, otros estaban calentado en un espacio cercano y todo  quedaba a la vista así que simultáneamente pude ver como los que  competían no dejaban de remar hasta bien pasada la meta pero como cuando  los que entrenaban dejaban de hacerlo, durante unos segundos, seguían  prácticamente a la misma velocidad. Comentando la jugada con el comensal  de al lado, experto en la materia, me dijo que dejar de remar en la  línea de meta es algo así como un pecado. Ese último esfuerzo es el que  te puede hacer perder lo que tenías ganado o vicebersa. En ese momento  volví a pensar en el Atleti. Ustedes entienden la razón. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Horas más tarde, mientras veía el partido del equipo en Coruña, trataba  de no hacerme un esguince de mandíbula debido a los bostezos que tan  atroz espectáculo me provocaba. El inicio de partido, antes incluso del  pitido inicial, ya era suficientemente desalentador, echando simplemente  un vistazo a la alineación. Vale que Koke y Costa estaban sancionados,  vale que Tiago no parece estar recuperado. Vale que no hay más, pero una  alineación con Cebolla y Raúl García entre Falcao y los mediocentros  (cuando encima uno de ellos es el cada vez más lánguido Mario Suárez) es  toda una declaración de intenciones. De intención de evitar el fútbol.  De jugar a otra cosa. El uruguayo es un jugador de banda muy profesional  y aguerrido pero que, como Falcao, depende mucho del juego del equipo.  Típico jugador de banda clásico que necesita balones al hueco, dos  contra uno en banda y cosas por el estilo. Cuando el epicentro del juego  tiene que pasar por sus botas se pierde y no aporta más que entrega. No  es ese jugador. Por otro lado Raúl García, sinceramente, no sé lo que  es. Lo que si que sé es lo que no es. No es mediocentro, no es jugador  de banda, no es mediapunta y no es segundo delantero. Dicho esto,  ustedes me dirán que tipo de jugador es porque yo no lo sé. ¿Un  mediocentro que necesita otros dos mediocentros por detrás? ¿Un  mediapunta que necesita otro mediapunta al lado par mover el balón? Pues  menudo negocio, entonces. Pero por ahí van los tiros, me temo. Con  Mario, Cebolla y Raúl como eje constructor lo que ocurrió es lo que se  anticipaba antes del inicio: la nada. La primera parte fue un  aburridísimo ejercicio de centrocampismo táctico, patadones al cielo y  esa contumaz alergia al balón que según pasan los partidos se hace cada  vez más fuerte. Enfrente un Deportivo asustado y atenazado pero cuyo  comportamiento se justifica por la situación límite que sufren. Un  equipo obsesionado con el equilibrio defensivo que sin embargo cuando  era capaz de tener el balón en campo contrario daba sensación de tener  bastante más fútbol en sus botas que su rival. Especialmente cuando el  balón pasaba por esa leyenda viviente que es Valerón. Un jugador de  fútbol como la copa de un pino. Los últimos minutos tuvieron más y mejor  ritmo y aquello empezó a parecerse algo más al bonito deporte del  balompié. Cabe destacar el concurso de Adrían, más activo y atrevido que  en toda la temporada, que aprovechando el bajo nivel general acabó por  ser el tuerto en el país de los ciegos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> La segunda parte tuvo sin embargo un Atleti con otro brío en apariencia.  Más por efecto anímico y por intensidad que por fútbol los madrileños  se adueñaron del balón y del partido y dominaron el encuentro. Eso si,  sin ningún tipo de profundidad o brillantez. Nada. Un juego muy plano y  previsible que no servía para despeinar a un bien colocado Deportivo que  seguía esperando paciente su oportunidad al contragolpe. Una opción que  a mi se me antoja sorpresiva viendo como cada vez que tenían el balón y  lo circulaban no sólo aparecía un equipo muy distinto sino que hacía  correr y descolocarse al Atleti. Pero todo siguió exactamente igual  hasta más o menos el minuto 70 que fue cuando realmente empezó el  partido. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Si, me temo que todo lo anterior no debe asociarse a una crónica  deportiva sino a otra cosa. El fútbol empezó a partir de que Arda Turan  saltara al campo y pocos minutos después lo acompañara Óliver Torres. El  turco es simplemente esencial para este Atlético de Madrid que guarda  su capacidad creativa en pastillas infinitesimales. Arda es ese jugador  que se pasea con criterio entre el delantero y los mediocentros, que  guarda el balón, que inventa y que a diferencia de muchos de sus  compañeros es bueno cuando el esférico está cerca. Es el único que  tenemos. Lo volvió demostrar. Óliver era hasta ayer la canción del  verano, la excusa barata de los periodista baratos que tratan de cocinar  noticias basura para esa parte del graderío, simple y agradecida, que  sólo entiende de mensajes simples y demagógicos. Para mí hasta ayer era  un muchacho de 18 años que había destacado en las categorías inferiores,  que tenía un gran futuro y al que había que proteger. Ayer demostró sin  embargo que es un jugador de fútbol muy bueno y de un perfil que no  tenemos. Un jugador de fútbol que quiere el balón y que sabe lo que  hacer con él. Rápido, listo, creativo. Un tipo con personalidad que ayer  no dudo en echarse al equipo a la espalda y hacerlo jugar. Ayer si. A  partir de ese momento, durante esos 20 minutos, el partido se jugó en  campo gallego y sólo tuvo un dueño. El Atleti llegó por la izquierda y  por la derecha. Se vieron más pases con criterio que en los últimos  partidos y además se pudo ganar. Falcao no estuvo fino en la recepción  de un par de balones y Gabi lanzó un misil al larguero cuando el partido  agonizaba. Aun así el árbitro anuló un gol en el último minuto por  presunto fuera de juego. Muy dudoso, pero a mí en la repetición me lo  parece. También es verdad que si no lo anula tampoco pasa nada. Pero  aunque el Atleti fue claro merecedor de los tres puntos en esos 20  minutos y el único que lo intentó, hoy verán en los periódicos las  quejas exageradas de los coruñeses contra el árbitro por unas manos de  Juanfrán dentro del área en el tiempo de descuento. La repetición parece  clara, es mano, pero en el campo es difícil de ver por no hablar del  enigmático tema de la voluntariedad. Podía haber pitado penalti  perféctamente pero hablar de robo arbitral me parece vivir en la luna de  valencia. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Empate que por lo visto asegura la Champions (lo que no es verdad ya que  asegura exclusivamente la fase previa) pero que deja al equipo  pendiente de cerrar la temporada como se merece. Todo parece indicar que  así será, pero tengo miedo de que los jugadores, creyendo erróneamente  que siguen viajando a la misma velocidad, dejen de remar en la línea de  meta. Un pecado. Espero que no sea así.</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"><em><strong>Ennio Sotanaz</strong></em></span></div>
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		<title>Nunca te rindas</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Apr 2013 22:02:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Si hablas con 100 colchoneros, estoy seguro que el 99% de ellos te hablará acerca de la humillación, la vergüenza, el fracaso, la impotencia, de la inoperancia y falta de calidad de Raúl García y de Mario al igual que de una cifra que va en aumento y nadie ni nada parece pararla: 14 años. Cada vez estamos más cerca...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/04/2.jpg" title="" rel="lightbox1796"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1797" title="INFIERNO ROJIBLANCO" src="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/04/2-300x217.jpg" alt="" width="399" height="288" /></a></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Si hablas con 100 colchoneros, estoy seguro que el 99% de ellos te  hablará acerca de la humillación, la vergüenza, el fracaso, la  impotencia, de la inoperancia y falta de calidad de Raúl García y de  Mario al igual que de una cifra que va en aumento y nadie ni nada parece  pararla: 14 años. Cada vez estamos más cerca del año 14 sin ganarle al  Madrid. Y todos ellos tienen razón en decir tales palabras. Hoy era la  ocasión propicia para romper esa racha y demostrar que éramos un rival  digno y serio para la final de Copa.  Esta vez no había ese ambiente  expectante por emociones o sensaciones. Ni siquiera por el buen nivel  del equipo y posición en la tabla. No solo por eso, que era lo de menos.  Había un ambiente casi orgásmico ya que en la alineación titular del  Madrid no estaban ni Ronaldo, ni Casillas, ni Modric, ni Xabi Alonso, ni  Ozil, …… y veías a canteranos que contaban con sus primeros minutos en  el equipo titular. Lo mejor de lo peor llegó a los 5 minutos del  partido. Un Calderón repleto, con una grada entregada (al menos por esos  10 minutos iniciales) y el gol de Falcao tras previo centro de Koke.  Había un tifo al principio del partido: “Años de Leyenda Inmortal”.  Parecía que esa leyenda iba a desaparecer. Iba a terminar por fin. El  Atleti había salido a morder, llegaba con peligro, el Madrid estaba en  otra cosa, estaba en otro partido. Sus jugadores estaban perdidos en el  campo, no llegaban al arco, Mourinho tenía la cabeza en el partido del  martes por Champions. Para el Atleti este partido era una oportunidad  deliciosa y exaltante. Para el Madrid, un estorbo, algo que quedaba  demostrado en su apatía de juego y en un equipo con solo 3 titulares. </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Yo  pensé en goleada. En hack trick del colombiano. Los rojiblancos jugaban  al máximo de intensidad. Querían ganar el partido sí o sí, iban a por  el partido a muerte y eso fue lo que me dio más vergüenza al final del  partido. Mientras un equipo había esperado esta fecha toda la temporada y   tenía sed de venganza, el otro lo veía como un partido más y se  contentaba con un empate.  Ganó el equipo que menosprecio al partido y  en parte al Atleti.  ¿Quién no menospreciaría a un equipo que hace 14  años no les gana? </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Siempre hay puntos de inflexión en los derbis  madrileños de los cuales el Atleti nunca se recupera. Es un problema  futbolístico, emocional y psicológico. Cuando nuestros jugadores ven a  sus vecinos, les entra frío en la sangre y llegan a cometer cosas que no  cometerían en partidos normales. Un tiro libre sin peligro de Di María  se convierte en gol increíblemente tras un autogol de Juanfran. Era una  puta broma. Era la misma historia de todos los derbis. Siempre con  jugadas que contra cualquier rival no habría peligro (como el gol de  Ronaldo en el Calderón la temporada pasada, de pocos metros pasado la  media cancha), contra el Madrid se convierten en situaciones claras de  gol. Y al final con 3 llegadas y 2 goles, el equipo que vio este partido  como un estorbo, ganó. Contra un Atleti que lo intentaba e intentaba  pero nada. Los canteranos del Madrid, Nacho y Morata (muchos madridistas  ni siquiera los conocían) junto con Essien (¿todavía seguía jugando?)  jugaron y prácticamente igualaron el nivel de los titulares  indiscutibles del Atleti. </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Según cuentan los atléticos de largos  años, antes los derbis eran partidos únicos. Ningún canterano con pocos  partidos hubiera soportado la presión ni las características de este  clásico. Ahora vienen al Calderón y se burlan en la cara del Atleti. Es  lo que tenemos. </span><br /><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">A veces dudo si esta temporada será la base para que  el Atleti se potencie y juegue todos los años una Champions digna o si  ha sido el tope de rendimiento lo de esta temporada. Si estos jugadores  serán competitivos contra los grandes de Europa y ya no solo contra los  equipos de media tabla de España o en finales en el cual el rival  todavía no sabía de nuestras armas. Simeone ha hecho bastante con esta  plantilla. Para los que creen que hubiera podido haber hecho más, les  recomiendo que miren el partido de hoy. Un equipo que intentaba con  ganas, en ocasiones con intensidad, pero que no daba para más. No había  el suficiente nivel, la suficiente calidad, veíamos a un Raúl García  incapaz de hacer un cambio de ritmo, a un Mario con muchos pases  errados, a un Gabi que será muy bueno pero no tiene gol y que tampoco  posee cambio de ritmo o pase al vacío. La jugada que reflejó la  diferencia de millones de dólares entre uno y otro equipo fue la jugada  que erró solo Gabi y la que convirtió Di María, en una posición mucho  más incómoda. Ahí está la diferencia. Mientras una directiva se ha  dedicado a armar un equipo sólido y compensado, la otra se ha dedicado a  destruir una institución. Este Atleti no tiene mediocentros de calidad  top de Europa, carece de delanteros que complementen a Falcao y Costa y  ni un creativo en caso de lesión de Arda (y este último tampoco es el  “as” cumpliendo esa función). Sino pudimos con el equipo B del Madrid,  tendremos que reforzarnos bastante bien si queremos cumplir un papel  digno en Champions. </span><br /><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">No hablaré de árbitros porque el Atleti ya debe  asumir que favorecerán a su rival en todos los derbis. Ya debería estar  superado. Si a la diferencia de calidad le sumamos la suerte y la  eficacia del Madrid y la pesadilla que es el color blanco para los  atléticos, resultan 14 años de soberanía. Después del 1-2, todo fue  pelotazo al área. Ninguna otra idea. ¿Se imaginan que Estados Unidos  envié un ejército de 100 soldados y con esa mínima fuerza logre ocupar  todo Corea del Norte? Lo de hoy fue lo mismo. El Madrid vino con lo que  estaba guardado en el armario desde hace mucho, con ropas viejas para  una cita en el cual el otro equipo se vistió de gala pero igual se llevó  los aplausos de todos los invitados. Ganó sin querer cuando lograr esta  victoria era todo para el otro. Y el Calderón tampoco fue un infierno.  No puedo creer como hay gente con paraguas sentada en un derbi, si tan  importante dicen que es para ellos. Los atléticos pecamos de ciegos,  damos una pitada monumental a Raúl García pero a nuestra directiva  corrupta ni la incomodamos. Ya lo dije alguna vez: “Florentino corrompe  para invertir en el Madrid, Cerezo corrompe para robar al Atleti”</span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Pero  tampoco nos vayamos a los extremos. El Atleti a pesar de la derrota,  superó ampliamente al Madrid en el partido. No se mereció la victoria el  visitante. Pero la jerarquía pesa y al Atleti todavía le falta. Sin  embargo, tenemos la base para formar un equipo competitivo a futuro. La  defensa y una dupla de delanteros que bien complementada sería la mejor  de Europa. Para los que dicen que el Atleti hizo el ridículo, estoy en  desacuerdo. Se debió ganar, claro, pero el Madrid ni nos dio un baño y  también tuvo que remontar. Ya sabíamos que este Atleti tenía una base  sólida a potenciar, pero no sabíamos cuánto había que mejorarlo para  poder competir con los grandes y dar el golpe en la mesa. Falta  bastante. </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">La final de Copa será una muralla en el camino. Será  un golpe de inflexión para fichajes, contrataciones y migraciones de  nuestros jugadores a otros equipos. Lo que me preocupa es que si con  nuestro equipo casi titular no pudimos con su equipo B, ¿Cómo ganaremos  cuando este Ronaldo, Xabi, Modric y compañía? Lo veo difícil, muy  difícil. No hay argumentos futbolísticos para argumentar una victoria.  Pero soy ese 1% de atléticos que cree. El Atleti es una de las mejores  cosas que han pasado. No podemos abandonarlos. No soy religioso entonces  mi esperanza no es un milagro. Creo en la teoría del caos y que en el  fútbol todo puede pasar. Algo sucederá el 17 de mayo pero quiero creer  el Atleti se coronará campeón (de una cosa estoy seguro, es más probable  ganar la final de Copa que Cerezo y Gil Marín cambien el rumbo de un  club hundido económicamente). No me pregunten cómo porque no lo sé. Pero  mantengo la esperanza. No te rindas, no te rindas……nunca. </span></p>
<p><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"><em><strong>Colchonero2012</strong></em></span></p>
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		<title>Doctor, me llamo Atlético de Madrid y tengo un problema</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Apr 2013 07:57:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por esas cosas de la vida yo jamas he sentido el deseo de fumar así que no soy precisamente un especialista en ese difícil arte de superar esa adicción. Sin embargo, es algo que he visto a mi alrededor y conozco sus síntomas, sus consecuencias y sus testimonios. La adicción tiene siempre una componente química o física y otra psicológica....]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><a href="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/04/1.jpg" title="" rel="lightbox1792"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1793" title="1" src="http://infiernorojiblanco.com/wp-content/uploads/2013/04/1-300x172.jpg" alt="" width="440" height="251" /></a></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;">Por esas cosas de la vida yo jamas he sentido el deseo de fumar así que  no soy precisamente un especialista en ese difícil arte de superar esa  adicción. Sin embargo, es algo que he visto a mi alrededor y conozco sus  síntomas, sus consecuencias y sus testimonios. La adicción tiene  siempre una componente química o física y otra psicológica. La primera  puede ser más o menos severa según los casos pero casi siempre tiene  solución acudiendo simplemente a los mismos elementos que la han  provocado. La adicción a la nicotina, una sustancia química, puede  superarse fácilmente con pastillas, parches o mil y una otras opciones.  Sustancias químicas. De esa manera tu cuerpo aprende a prescindir  fácilmente o sin demasiado sufrimiento de una sustancia que químicamente  necesita porque lo has acostumbrado. Eso es relativamente fácil. El  problema está en el otro factor, el psicológico, que desgraciadamente es  mucho más complicado. Ni siquiera los especialistas se ponen de acuerdo  en definir la mejor forma de afrontarlo pero en lo único en lo que si  coinciden es en que el enfermo necesita antes que nada reconocer que  tiene un problema y que quiere superarlo. Creerte que efectivamente  tienes una enfermedad y que eres un enfermo. El Atlético de Madrid tiene  una enfermedad cada vez que se enfrenta al Real Madrid. Me parece  obvio. Duele reconocerlo y tendemos a no quererlo hacer por aquello que  supone. El “otro” equipo de la capital representa para los colchoneros,  reconozcámoslo, todo lo que detestamos de la vida. Todo lo que no  queremos ser. Representan esa vida que no queremos tener. Asumir que  enfrentarse a ellos nos provoca esta rara patología que llevamos décadas  soportando es asumir muchos demonios que se clavan en los más profundo  del corazón pero también que esa suficiencia y personalidad con la que  los colchoneros vamos por la vida se resquebraja en sus pilares más  importantes. Tenemos un problema y me parece que es colectivo. De la  institución. Del Club. De todos. Podemos culpar a la suerte, a Cerezo, a  Gil, a Raúl García, a Simeone, o al Sursum Corda y seguramente todos  tendremos parte de razón pero las cosas que se repiten de forma tan  continuada no pueden ser casualidad, ni suerte, ni puede estar  su causa  en un lugar tan claramente identificado. Cualquiera que sabe algo de  estadística sabe que si tiramos un dado 25 veces y las 25 sale el número  seis el dado está trucado. Los Atleti-Madrid están trucados. Cuando el  Real Madrid iba a tirar la falta que ha supuesto el empate a uno el  equipo blanco todavía no había tirado una vez a puerta, estaba perdido,  por debajo del marcador y el Atleti dominaba el partido. A un vecino de  grada se le ha escapado sin embargo un comentario: “<em>verás como llegan una vez y nos meten un gol</em>”.  Probablemente era lo que estábamos pensando todos. Probablemente es lo  que estaba pensando Cerezo y Gil y Raúl García y Simeone y el que recita  el Sursum Corda. Señor Doctor, me llamo Atlético de Madrid y tengo un  problema. Empecemos por ahí si queremos superarlo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> El partido no podía estar en mejores condiciones para el Atleti.  Posición cómoda en la clasificación, estupenda campaña, un estado lleno,  entregado y sin fisuras y un rival sin sus estrellas pensando en otro  partido y al que los puntos le daban igual. Habrá quien diga que todo  esto era en esencia una presión adicional para el once colchonero que  saltó al campo pero a mí ese tipo de análisis me provoca carcajadas.  Presión es la que tiene el Depor o el Madrid el próximo martes. Lo que  tenía el Atleti hoy no puede ser presión. Si lo es es que el equipo no  está preparado para la elite. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Hay que reconocer sin embargo que el equipo no salió mal al campo. Sin  esa ansiedad de otras veces, con algo más pausa y hasta dominando. El  Atleti de los primeros minutos era el Atleti de esta temporada de  ensueño. Un equipo rocoso, ordenado, con personalidad, valiente y sobre  todo intenso. El Atleti llegaba primero, llegaba fuerte, dominaba el  balón y el ritmo de juego. No jugaba especialmente bien pero eso es algo  que a lo que estamos acostumbrados. El Madrid parecía perdido, romo con  el balón y su propuesta mediocre de fútbol encima no le salía bien.  Entonces llegó un tiro desde la frontal que no paró bien Diego López y  cuyo rechace es recogido por Godín en la derecha, que aprovecha para  meter un buen balón al segundo palo donde entraba Falcao con todo para  inaugurar el marcador. 1-o. Todo pintaba de maravilla. El estadio rugía y  los más ansiosos hablaban de goleada. Tampoco parecía descabellado  pensarlo a tenor de los siguientes minutos en los que todo siguió igual:  poco fútbol, pelotazos, lucha greco-romana en el centro, un Madrid  perezoso y un Atleti cómodo pero previsible. Hasta que llegó una falta  bastante alejada a favor de los merengues. Di Maria mete un balón a la  olla con buena rosca pero sin demasiado criterio. El balón pasa por toda  la defensa tranquilamente, da en el pecho de Juanfran y se mete en la  portería ante el estupor general. 1-1. En ese momento, entre las caras  de pánfilo de los colchoneros, entre espectadores tocándose las canas,  niños que preguntaban lo que había pasado y atléticos de cuna que  tragaban veneno, aparecieron todos los fantasmas de antaño. Todos. Uno  detrás de otro. Y se acabó el partido. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> El fútbol, eso si, escaso hasta entonces (estamos hablando del minuto  12), desapareció por completo. A partir de ahí asistimos a un soporífero  ejercicio de centrocampismo barato, luchas, fallos, patadones y un  sucedáneo de juego bastante previsible. Incluso algo así es algo  comprensible y que habíamos visto otras veces. Pero esta vez lo distinto  era el Atlético de Madrid. No estaba. Era otro equipo. El equipo que  habíamos visto otros años. El de “siempre”. Un equipo que ya no era  rocoso, ni ordenado, que mostraba una insultante carencia de  personalidad, que parecía acobardado y que sobre todo se encontraba  absolutamente falto de intensidad. Incomprensible en el partido  emocionalmente más importante para el aficionado. El Atleti de Simeone  es normalmente un equipo vulgar cuando no tiene intensidad. Si enfrente  está encima el Madrid el adjetivo ya no es vulgar sino que pasa a tener  tintes más humillantes. Antes del descanso no ocurrió nada pero si  tuvimos tiempo suficiente para ver un par de cosas. La primera es que  Mario Suárez no está a la altura de las circunstancias. Lento, aportando  cada vez menos y sobre todo con una indolencia que se me antoja  incompatible con el espíritu de Simeone. El centro del campo del Atleti  tiene que estar poblado por jugadores con mucha más seguridad y  jerarquía. Mario no lo ha sido. Lo segundo es que hemos podido ver algo  que de repetitivo ya cansa. Raúl García, por su propio bien, no debería  pertenecer a la plantilla del Atlético de Madrid. Ha demostrado que no  es válido para este equipo ni de mediocentro, ni de mediapunta ni  jugando en banda por detrás de los delanteros ni de nada. Ni segunda  jugada, ni llegada, ni disciplina táctica ni gaitas. Su aporte es nulo y  en muchos partidos acaba siendo además una rémora. Condenó por  inoperancia la banda más vulnerable del Madrid (es cierto que no es  jugador de banda) pero es que no aportó nada en ninguna de las otras  facetas. Raúl García volvía hoy a salir del campo entre abuchéos de sus  propios aficionados. Algo que me parece lamentable pero que empieza a  ser inevitable. Si tuviésemos un director deportivo tomaría nota de  estas cosas pero desgraciadamente no lo tenemos. Caminero no sé lo que  es pero es otra cosa. Cualquiera, menos un director deportivo. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Tampoco pasó mucho más después del descanso. Ambos equipos siguieron  destripando terrones durante un buen puñado de minutos sin que pasase  nada. Gabi lanzó a la grada un balón que encaraba sólo a la portería  pero eso fue todo. También hubo un claro penalti a Falcao, por supuesto  no pitado, pero que el árbitro no pite penaltis en el área del Real  Madrid es algo que debe estar escrito en la parte trasera del reglamento  español de fútbol. Eso y que Xabi Alonso tiene permitido patear y  abofetear a quién quiera cuando quiera. Pero sería injusto hablar hoy de  árbitros. Lo más grave para mí seguía siendo lo mismo de antes. Mi  equipo. La falta de personalidad. Esa escuadra que había sido admirada  por su intensidad y que hoy era tan blanda como una nube de algodón. Ni  siquiera hacía faltas. El equipo que ayer era valiente y decidido hoy se  escondía cada vez que tenía ocasión. Esa elogiada pareja de centrales  que nos tiene enamorados hoy parecía una pareja de asustados bailarines  aturdidos. Diego Costa seguía en su particular cuesta abajo, esa que lo  aleja del fútbol y lo acerca a otro tipo de artes escénicas, y jugaba en  solitario preocupado únicamente de si mismo. Apenas se puede salvar de  la quema a un Filipe Luis voluntarioso y a un Koke que era el único que  trataba de que lo que pasaba en el campo se pareciese algo al fútbol. El  Madrid sin problemas. Muy bien ordenado, equilibrado en el repliegue y  con una buena presión que le bastaba para que su rival tuviese  pesadillas con el coco. En uno de los miles de errores en el centro que  tuvieron los colchoneros Di Maria abrió una buena diagonal para que  Benzema, con una suficiencia pasmosa, pusiese el balón dentro de la  portería. 1-2. Fin del partido. Lo de siempre. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> El resto del tiempo hasta el final fue la humillante constatación de que  los once jugadores vestidos de rojiblanco sobre el césped se sentían  inferiores a su rival. Seguramente lo eran. Continuaron con ese anodino y  previsible sucedáneo de fútbol que llevaban practicando desde el empate  y que el Madrid neutralizaba sin mancharse las manos. No llegamos una  vez a puerta pero es que es muy difícil hacerlo cuando tu única opción  es colgar balones al área contra un equipo que defiende estático porque  eres incapaz de descolocar. Simeone, muy tarde, trató de meter algo más  de fútbol con Adrián y Cebolla que sustituían a dos que no deberían  haber jugado (Mario y Raúl García) pero aunque el equipo pareció algo  más dinámico era un espejismo y el resultado fue el mismo. Nadie tenia  fe en que el marcador pudiese terminar de otra forma. Nadie. </span></div>
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<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"> Derrota tremendamente dolorosa que no se puede esconder en la  intrascendencia de los puntos, en la clasificación o en otros datos  bañados en pragmatismo. Hemos perdido justamente contra el Real Madrid  en el Vicente Calderón y eso es un torpedo en toda la línea de flotación  del espíritu colchonero. Una puñalada. Algo que duele más que una  derrota cualquiera. Algo que baña el ánimo de una afición que no se  merece perder pero mucho menos perder siendo vulgar. Agachando la  cabeza. Siendo dócil. Y estoy enfadado. Estoy harto de perder, señores.  No me vendan éxitos ajenos que pretendan eclipsar esta hemorragia. Estoy  harto de estar enfermo. Estoy harto. Tienen una oportunidad de curarse  en unas semanas jugándose además algo que quedará para la posteridad  pero no les veo capaces. No soy optimista y no me da la gana serlo.  Seguimos acudiendo a los parches de nicotina cuando necesitamos tirar de  fuerza de voluntad. Pueden cambiar la historia en la final de copa pero  no creo que yo esté allí ese día para verlo. No me lo creo. No me pidan  mi ayuda porque no la van a tener. Estoy demasiado cansado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: small;"><em><strong>Ennio Sotanaz</strong></em></span></div>
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